Hasta siempre, Isidoro
Hoy cuesta escribir. Cuesta encontrar palabras. Cuesta aceptar que tenemos que despedir a Isidoro Gómez Cavero, una persona inmensa, buena, valiente y profundamente querida. Isidoro se ha marchado después de una enfermedad que le obligó a apartarse de la vida política activa, pero quienes le conocimos sabemos que nunca se apartó de lo que más quería: su familia, sus amigos, su gente y su Cuenca. Hasta el final siguió pendiente, preguntando, preocupándose,…












