Si vis pacem para pacem
En Cuenca, las piedras siempre han hablado, con silencios, con grietas y, a veces con pintadas que sacuden. En una de esas superficies que la mayoría creíamos a salvo —la iglesia de Nuestra Señora de la Luz recién restaurada, orgullo de una ciudad que se sabe «Patrimonio de la Humanidad»— alguien ha escrito: Si vis pacem; para bellum. Y de pronto, el muro ya no es solo muro. La fachada como espejo…













