Actualidad

Un ángel valenciano para salvar un convento manchego: subasta solidaria de dos obras de Antonio Ferri

Hay un ángel valenciano dispuesto a acudir al rescate de un convento de La Mancha. La Asociación Convento de Santa María ha sacado a subasta solidaria dos obras del pintor valenciano Antonio Ferri, nacido en Ontinyent y criado en Bocairent, donadas por uno de sus socios, amigo personal del artista. Todo lo que se recaude se destinará a recuperar el Convento Trinitario de Nuestra Señora de la Concepción de Santa María del Campo Rus: un edificio fundado en 1564, que vio nacer la vocación musical de Carlos Patiño, maestro de la Real Capilla de Felipe IV, y que hoy, con su crucero derrumbado y a la intemperie, figura en la Lista Roja del patrimonio en peligro.

Antonio Ferri, de la Vall d’Albaida al mundo
Ferri es uno de los pintores valencianos con más proyección internacional: expuso en Dinamarca y en Estados Unidos desde los años setenta, y su obra ha recorrido caminos muy distintos, de la luz del Quattrocento italiano a la energía del gesto y, finalmente, a la abstracción que le ha dado fama fuera de España. Bocairent, el pueblo de su infancia, custodia hoy buena parte de ese recorrido en un museo propio.

Las dos piezas que ahora salen a subasta resumen esas dos almas del pintor:

  • Ángel (76 x 90 cm). Pertenece a la serie que Ferri pintó tras el redescubrimiento de los ángeles músicos renacentistas que permanecieron siglos ocultos sobre la bóveda del altar mayor de la catedral de Valencia, uno de los grandes hallazgos del patrimonio valenciano. Una figura de rostro sereno y alas doradas, construida como un mosaico de tonos ocres sobre un cielo azul.
  • El pájaro de fuego (67 x 99 cm, 2016). Obra abstracta, firmada y dedicada por el autor como homenaje al ballet de Igor Stravinsky: un estallido de naranja incandescente que se abre paso entre formas oscuras, de la etapa abstracta que ha llevado su nombre por medio mundo.

Hay algo de justicia poética en que sea precisamente un ángel quien acuda en auxilio del convento. Los de la catedral de Valencia esperaron siglos bajo una bóveda a que alguien los devolviera a la luz; la iglesia de Santa María lleva medio siglo esperando a que alguien vuelva a cubrir la suya.

Casi cinco siglos de historia
El convento nació en 1564 por voluntad de los propios vecinos. Lo fundó el padre maestro Baltasar del Castillo, a petición del pueblo y de su señor, Antonio del Castillo Portocarrero, con licencias del rey Felipe II y del obispo de Cuenca. Se levantó sobre la ermita de la Purísima Concepción, la de Santa María del Campo, de la que el municipio toma su nombre: sus muros son, literalmente, el origen del pueblo.

De aquella comunidad salieron figuras de primer orden. Carlos Patiño (1600-1675), hijo de la villa, dio aquí sus primeros pasos en la música y llegó a maestro de la Real Capilla de Felipe IV. Fray Diego Jacinto Galindo fue confesor de la reina Mariana de Austria, que hizo llegar al convento la imagen del Santo Cristo del Buen Temporal. Y sus frailes, fieles a la misión trinitaria de rescatar cautivos, viajaron a Argel: allí murió Bernardo de Monroy, y Antonio de Castañeda figura entre quienes negociaron la liberación de cautivos, entre ellos Miguel de Cervantes.

La desamortización de Mendizábal (1835-1836) puso fin a 271 años de vida conventual. Siguieron más de cien años de abandono, hasta que en los años setenta se hundieron la cúpula y el crucero de la iglesia barroca. Desde entonces el agua entra por esa herida abierta y amenaza la nave, lo único que sigue en pie. En abril de 2025, Hispania Nostra incluyó la iglesia en su Lista Roja.

Del bosque al convento: lo que ya se ha hecho
Cuando nació la Asociación, en 2024, la naturaleza se había apoderado del templo: árboles y maleza habían convertido la nave en un pequeño bosque, y las hornacinas asomaban medio enterradas entre hierba, ramas y escombro. Los vecinos se pusieron manos a la obra. Se desbrozó el interior y la maquinaria retiró, poco a poco, toneladas de cascotes acumulados durante décadas. Al despejar el suelo volvieron a la luz las hornacinas, el altar y un zócalo pintado en azul que nadie había visto en generaciones.

El convento ha vuelto, además, a ser lugar de encuentro y de aprendizaje. Junto al Ayuntamiento, la Asociación impulsa la Escuela de Patrimonio de Santa María del Campo Rus, un proyecto respaldado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que forma en la conservación de la arquitectura tradicional manchega y en la recuperación de oficios casi perdidos. Por ella han pasado vecinos de todas las edades en cursos de muros y oficios tradicionales, jornadas de patrimonio, talleres infantiles, belenismo, teatro o turismo. A ello se suma cada año el Finde del Patrimonio, que llena de visitantes el pueblo.

Una obra de arte para salvar otra
Quien se lleve uno de estos cuadros no sólo tendrá en su casa un Ferri: habrá puesto una piedra en la recuperación de un monumento de casi cinco siglos. Lo recaudado se destinará a la prioridad más urgente del convento: cerrar el crucero, volver a cubrirlo y frenar las filtraciones que ponen en peligro la nave.
«Hace casi cinco siglos fueron los vecinos quienes pidieron este convento y lo levantaron. Hoy volvemos a ser los vecinos quienes queremos salvarlo, y nos emociona que un pintor valenciano -ya desaparecido lamentablemente – nos acompañe en este camino. Quien se lleve uno de estos cuadros sabrá que una parte de este convento sigue en pie gracias a él», señala Jesús Patiño Rubio, presidente de la Asociación.

Cómo participar
Particulares, coleccionistas, galerías e instituciones pueden enviar su oferta hasta el 30 de noviembre de 2026. El precio de salida es libre. La Asociación facilitará más fotografías a quien las solicite y ofrece la posibilidad de ver las obras en persona. Toda la información se puede seguir en Instagram, en @conventosantmaria.

Sobre la Asociación Convento de Santa María
La Asociación Convento de Santa María es una entidad sin ánimo de lucro nacida en 2024 en Santa María del Campo Rus con un propósito claro: salvar el Convento Trinitario de la localidad y devolverle la vida. En poco tiempo ha reunido a cerca de 200 socios, vecinos del municipio y personas vinculadas a él desde distintos puntos de España, y ha obtenido del Obispado la cesión del convento por 50 años, lo que le permite gestionar el inmueble y planificar su recuperación a largo plazo.

Sus fines son la recuperación y puesta en valor del convento y del patrimonio histórico y artístico de la villa, la investigación y difusión de su historia a partir de los documentos de archivo, la formación en oficios y conservación del patrimonio, y la dinamización cultural y social de un territorio afectado por la despoblación. Su objetivo final es que el Convento Trinitario salga de la Lista Roja y vuelva a ser un lugar vivo, al servicio de Santa María del Campo Rus y de toda la comarca.

ÚLTIMAS NOTICIAS EN ENCIENDE CUENCA