Puede que tengas razón, amigo
No hay que irse muy atrás para comprobar que la mayor disputa en una comunidad de vecinos solía ser el ruido de un televisor a medianoche o la elección del color de la fachada. Hoy, el conflicto ha mutado en algo más silencioso pero más sucio. Hemos permitido que la pasión ideológica devore la cortesía, olvidando que compartimos los mismos baches en la carretera y la misma luz de nuestras…
















