Ceuta ha sido abandonada
Nadie abre un negocio para mirar una acera vacía a través de una persiana a medio bajar. En Ceuta, la rutina diaria se ha roto por lo más elemental: el miedo. No hacen falta discursos ideológicos para entender qué ocurre cuando una madre decide no llevar a su hijo al colegio, cuando la compra de la semana se hace esquivando patrullas militares o cuando las playas de siempre quedan inutilizadas…













