Advertisement

Advertisement

Empresas

Ni ChatGPT nos va a quitar el trabajo, ni el móvil nos ha vuelto tontos

Cada vez que aparece una nueva herramienta tecnológica ocurre lo mismo: primero llega el miedo, después la crítica y finalmente la normalidad.

Pasó con internet.
Pasó con los móviles.
Pasó con las redes sociales.

Y ahora está pasando con ChatGPT y la inteligencia artificial.

En muchos lugares pequeños, donde los cambios digitales suelen llegar con algo más de distancia que en las grandes ciudades, todavía existe cierta sensación de desconfianza. Y es entendible. Porque cuando uno escucha que una inteligencia artificial “escribe”, “piensa” o “responde como una persona”, lo primero que aparece es la duda.

¿Esto es bueno?
¿Nos acabará sustituyendo?
¿Vamos demasiado rápido?

Pero quizá la conversación debería enfocarse desde otro lugar mucho más sencillo y realista.

El móvil tampoco era el enemigo

Hace años también se decía que el teléfono móvil iba a romper la comunicación entre las personas.

Y, en parte, algo de razón había.

Todos hemos visto mesas donde nadie habla porque cada uno mira su pantalla. Familias donde el móvil interrumpe conversaciones o personas incapaces de desconectar ni cinco minutos.

Pero el problema nunca fue el teléfono.

El problema fue el abuso.

Porque ese mismo móvil también sirve para llamar a alguien que vive lejos, pedir una cita médica, trabajar, aprender, enviar fotos a la familia o ayudar a sacar adelante un pequeño negocio.

Con ChatGPT pasa exactamente igual.

La inteligencia artificial puede ayudar mucho más de lo que parece

La mayoría de personas que tienen miedo a ChatGPT realmente todavía no lo han utilizado bien.

Y cuando empiezan a probarlo descubren algo muy distinto a lo que imaginaban.

No es un robot mágico que viene a sustituir personas.
Es una herramienta.

Puede ayudar a redactar un texto.
A resolver dudas.
A traducir documentos.
A organizar viajes.
A entender temas complicados.
A ayudar a estudiantes.
A dar ideas a pequeños negocios.
A facilitar tareas a personas que no dominan bien la tecnología.

Incluso muchas personas mayores empiezan a utilizarlo para cosas cotidianas y prácticas.

Porque, bien usado, puede ahorrar tiempo y hacer la vida un poco más sencilla.

El riesgo aparece cuando dejamos de pensar

Ahora bien, también conviene decir algo importante:
usar inteligencia artificial para todo tampoco es buena idea.

Porque hay una diferencia enorme entre apoyarse en una herramienta y depender completamente de ella.

Si alguien copia cualquier respuesta sin revisarla…
si deja de contrastar información…
si sustituye el pensamiento propio por lo que diga una pantalla…

entonces aparece el verdadero problema.

Y eso ya lo hemos vivido con los móviles y las redes sociales.

La tecnología puede ayudarnos muchísimo.
Pero también puede absorbernos si dejamos de utilizarla con equilibrio.

Ni demonizarla ni convertirla en una religión

Quizá estamos entrando en una época donde hace falta recuperar algo de sentido común digital.

Ni pensar que ChatGPT destruirá el mundo.
Ni creer que todo debe hacerse con inteligencia artificial.

Como casi todo en la vida, la clave probablemente esté en el uso responsable.

Porque la IA puede ser útil para trabajar mejor, aprender más rápido o facilitar tareas. Pero las decisiones importantes, las emociones, el criterio y la experiencia siguen siendo humanas.

Y eso todavía no lo sustituye una pantalla.

Adaptarse también es avanzar

A veces, en pueblos o ciudades pequeñas, existe la sensación de que estas tecnologías pertenecen solo a grandes empresas o gente joven. Pero no es verdad.

La transformación digital ya forma parte de la vida diaria de todos:
del comercio local,
de los restaurantes,
de los autónomos,
de los estudiantes,
de las familias.

Y probablemente el error no sea aprender a usar estas herramientas.

El error sería rechazarlas por miedo sin intentar entenderlas.

Porque al final, ni ChatGPT nos va a quitar el trabajo automáticamente, ni el móvil nos ha vuelto tontos.

Lo que realmente marca la diferencia sigue siendo algo mucho más humano: cómo decidimos utilizar la tecnología que tenemos delante.

Jesús Martínez es CEO de Wegow Brands.

ÚNETE AL CANAL DE WHATSAPP DE ENCIENDE CUENCA

AÑADE A ENCIENDE CUENCA EN GOOGLE

SIGUE A ENCIENDE CUENCA EN GOOGLE NEWS

ÚLTIMAS NOTICIAS EN ENCIENDE CUENCA