Es probable que las canciones del verano no coincidan con tus canciones de verano. Aunque puede ocurrir, claro, porque a veces las canciones nos vienen impuestas por el guion de nuestra vida. Si te asestan un flechazo de amor mientras la verbena canta el Debí tirar más fotos de Bad Bunny, por mucho que protestes, eso se queda en tu banda sonora.
En cualquier caso, en esta serie de artículos, que tiene muchas posibilidades de contar con una única entrega, lo iremos viendo, la selección la hacemos nosotros y la comenzamos con Otherside, de Red Hot Chili Peppers, o más bien con el álbum entero, Californication, lanzado en el año 1999.
Red Hot Chili Peppers fue uno de los primeros grupos americanos que descubrí en aquella revuelta caja de casetes que me legó mi hermano Víctor y que probablemente mencionaré alguna vez más por aquí. La cinta en cuestión era la del Blood Sugar Sex Magik y, además de mostrarme corrientes musicales que me resultaban novedosas, como la posibilidad de maridar rap, bajos funk y guitarras distorsionadas, me mostraba la existencia de una California underground y urbana, diferente a la de la caricatura de Los vigilantes de la playa.
Californication nació con la etiqueta de disco comercial y seguramente lo sea, sobre todo si se atiende a los números, ya que es el álbum más vendido de la banda. Es un disco con muchas tonalidades, pero luminoso y refrescante en lo sonoro, por eso apetece desempolvarlo cuando el verano comienza a dar señales. Eso antes ocurría en el mes de junio, ahora en el mes de abril y no tardaremos en escucharlo durante diez meses al año, cuando casi todas las canciones sean de verano.
Californication es también un disco que llega a las puertas del cambio de milenio y, en mi caso, de la mayoría de edad. Ha pasado un cuarto de siglo y este disco noventero no ha perdido frescura. No se puede decir lo mismo de mí, ni tampoco de los Red Hot, ni mucho menos de su California.
Cuando salió este disco, no había Instagram y todavía no estaban tan generalizados los viajes por el mundo. La música y el cine nos trasladaban a esa California de surf, skate, grafitis, estrellas de cine y gente bronceada. Escuchábamos Californication en la piscina municipal, canturreando el How long, how long del estribillo de Otherside, y además de una enorme satisfacción por habernos aprendido, al fin, una letra en inglés, nos sentíamos como chulos de playa jugando al vóley en la arena.
Poco a poco, los viajes al extranjero comenzaron a ser más frecuentes y, a través de las redes sociales y Callejeros viajeros, descubrimos que había playas igual de espectaculares en otros lugares del mundo, algunas incluso en España. También comprendimos que el skate no era para tanto y por eso las pistas construidas en los parques son ya un lugar más donde pelar la pava con un Monster y unas pipas. Algunas de las cosas interesantes de California ahora dan un poco pereza y las peores ya han llegado a España, como los runners corriendo sin camiseta. Quizás resiste el atractivo de las olas, gigantes y altivas, pero efímeras, porque están condenadas a perder fuerza hasta estrellarse contra las rocas. Exactamente igual que los Estados Unidos de América.
El tema estrella del disco, Otherside, a pesar de su estribillo con gancho, no es el prototipo de canción alegre de verano, ya que incluye versos como No creo que sea malo cortarme la garganta, pero es una historia de adicción a las drogas, que sí que es un tema bastante estival. El “Otro Lado” del título nos hace pensar en la posibilidad de traspasar el espejo, como Alicia, en busca de un mundo más alocado en el que la liebre de marzo y el Sombrerero Loco toman el té con los hippies californianos de la década de los setenta.
En la actualidad, interesan más las canciones y los libros que son espejos opacos, imposibles de atravesar. “No me siento identificado con este personaje”, se lee en las reseñas de Goodreads, como si el autor tuviera la culpa de que tú seas diferente. Siempre es un error buscar en El Otro Lado lo que ya tienes en tu habitación. Por eso está perdiendo atractivo el turismo, porque todos los destinos quieren ser El Mismo Lado.
Una referencia más moderna de ese “Otro lado” la tenemos en el ‘Upside Down’ de la serie Stranger Things. Es una dimensión oscura, sin vida y llena de horribles seres sedientos de sangre, como la sede de Desokupa. Sin embargo, el vacío puede llegar a seducir, como se intuye también en la canción de los Red Hot Chili Peppers. Por eso debemos salir cuanto antes de ella y, para eso, es necesario comprender que merece la pena luchar por la vida que tenemos. Es cierto que, en este lado, también abundan las amenazas y la falta de humanidad, pero es más fácil enfrentarse a ellas a plena luz del día que entre tinieblas.
Eso sí, preparaos bien para el combate y usar protección solar, no hagáis como Marcos Llorente. Nunca infravaloréis al sol, porque seguramente será quien acabe con nosotros, quizás como venganza por dedicarle, incluso en verano, más canciones a la luna.
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