Empresas

Comunicar para crecer: el valor de construir una marca que se entienda

Durante mucho tiempo, buena parte de la reputación de una empresa se construía alrededor de las relaciones, la experiencia de sus clientes y las recomendaciones.

Y todo eso sigue teniendo un enorme valor.

Especialmente en entornos como Cuenca, donde la cercanía y las relaciones profesionales permiten que muchas empresas hayan construido un reconocimiento que va mucho más allá de cualquier campaña de comunicación.

Pero hoy tenemos también una oportunidad diferente.

Las empresas pueden llegar a personas que nunca han escuchado hablar de ellas, relacionarse con nuevos mercados, atraer talento, generar oportunidades fuera de su entorno habitual y competir prácticamente desde cualquier lugar.

Y en ese escenario, la comunicación adquiere una función especialmente interesante: ayudar a que los demás entiendan quiénes somos y qué valor podemos aportar.

De ser conocidos a ser entendidos

Cuando alguien conoce una empresa desde hace años, existe un contexto.

Conoce a las personas que están detrás, ha escuchado hablar de sus proyectos, alguien se la ha recomendado o incluso ha trabajado anteriormente con ella.

Pero cuando nos dirigimos a alguien que está fuera de ese círculo, ese contexto desaparece.

Una persona que descubre por primera vez una empresa de Cuenca desde Madrid, Valencia, Puerto Rico, Colombia o cualquier otro lugar necesita construir esa percepción desde prácticamente cero.

Y ahí cada punto de contacto importa.

La página web.

Una conversación comercial.

Una publicación.

Una presentación.

Una noticia.

La experiencia de un cliente.

Las redes sociales.

Todo va contribuyendo, poco a poco, a responder algunas preguntas:

¿Quiénes son? ¿Qué hacen? ¿Qué los diferencia? ¿Qué puedo esperar de ellos?

Eso también es comunicación.

Publicar es solo una parte

Las redes sociales han conseguido que asociemos muchas veces comunicación con contenido.

Y el contenido es importante, pero forma parte de algo mayor.

Una empresa puede comunicar a través de cómo presenta una propuesta, cómo responde un correo electrónico, cómo recibe a un cliente, cómo explica sus servicios o cómo se comportan las personas que la representan.

Por eso me parece interesante cambiar ligeramente la pregunta.

En lugar de pensar únicamente:

¿Qué podemos publicar?

podemos preguntarnos:

¿Qué queremos que las personas entiendan de nosotros?

A partir de ahí resulta mucho más sencillo decidir qué canales, mensajes y acciones tienen sentido.

No todas las empresas necesitan comunicar de la misma manera porque tampoco todas persiguen los mismos objetivos.

Una oportunidad para las empresas de Cuenca

Creo que aquí existe una oportunidad especialmente interesante para nuestro tejido empresarial.

Cuenca cuenta con empresas, profesionales y proyectos que han acumulado conocimiento, especialización y experiencia durante años.

La comunicación puede ayudar a hacer visible todo ese valor ante personas que todavía no lo conocen.

No necesariamente para convertir cada negocio en una gran marca nacional o internacional.

A veces el objetivo será atraer nuevos clientes. Otras veces encontrar determinados perfiles profesionales, fortalecer relaciones, generar confianza, entrar en un nuevo mercado o simplemente conseguir que una empresa sea mejor comprendida.

Lo importante es que exista una intención detrás.

Porque cuanto más lejos queremos llevar una empresa de su círculo natural de reconocimiento, más importante se vuelve explicar bien quiénes somos.

Construir percepción con el tiempo

El posicionamiento tampoco se construye con una única publicación.

Se construye mediante la acumulación de experiencias y mensajes coherentes.

Cuando una empresa consigue mantener cierta consistencia entre lo que dice, lo que hace y lo que experimentan sus clientes, empieza a generar asociaciones.

Y esas asociaciones tienen valor.

Queremos que determinadas personas piensen en nosotros cuando aparece un determinado problema, una necesidad o una oportunidad.

No necesitamos necesariamente que todo el mundo nos conozca.

Necesitamos ser relevantes para las personas adecuadas.

La estrategia empieza antes del contenido

Por eso, antes de pensar en el próximo vídeo, campaña o publicación, puede ser útil hacerse algunas preguntas.

¿Qué queremos representar?

¿Qué nos gustaría que nuestros clientes dijeran de nosotros cuando no estamos delante?

¿Qué queremos que alguien comprenda después de entrar varias veces en contacto con nuestra empresa?

¿En qué queremos ser reconocidos?

Son preguntas de comunicación, pero también son preguntas de negocio.

Después vendrán las herramientas.

Las redes sociales, la publicidad, los eventos, la web, los medios, las relaciones y el contenido nos ayudarán a trasladar esa idea al mercado.

Pero primero necesitamos una dirección.

Porque publicar es una acción. Construir percepción es estrategia.

Y para las empresas de Cuenca, como para las de cualquier otro territorio, comunicar mejor puede ser una magnífica oportunidad para conseguir que todo el valor que ya existe dentro de ellas sea también entendido fuera.

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