En las Cortes de Toledo, el vicepresidente primero del Gobierno de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro, proclamó que el futuro está en el tren. Pero en Cuenca arremete contra la portavoz del Partido Popular (PP) en el Ayuntamiento, Beatriz Jiménez por defender públicamente un planteamiento sobre el futuro ferroviario de Cuenca que no comparten el presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, ni el presidente regional del partido, Francisco Núñez.
¿Por qué José Luis Martínez Guijarro considera que la edil del PP en el ayuntamiento de Cuenca debe respetar a los dirigentes de su partido antes que mantener los compromisos electorales adquiridos con la ciudadanía?
La respuesta al interrogante va de suyo. El vicepresidente es un político coherente que está acostumbrado a marginar la participación. En consecuencia, el dirigente socialista cree que las personas elegidas como representantes de la ciudadanía están obligadas a responder a los intereses de la élite del partido (Feijoo y Núñez) y olvidar el mandato democrático de la ciudadanía.
Justamente eso es lo que hacen los representantes del PSOE en Cuenca: actúan cumpliendo lo que ordena el vicepresidente del gobierno. Son muchas las muestras de esta manera de gobernar implantada por los socialistas en la provincia. Basta con examinar lo sucedido con los plenos de la Diputación y el Ayuntamiento de Cuenca.
El 29 de julio de 2020 el Pleno de la Diputación aprobó por unanimidad trasladar a los gobiernos de España y de Castilla-La Mancha el apoyo de la institución provincial al mantenimiento de trenes de media distancia de la línea Madrid-Cuenca-Valencia. Por su parte, el 29 de diciembre del 2020 el Pleno del Ayuntamiento de Cuenca aprobó por unanimidad una moción en defensa de la línea del tren convencional Madrid-Cuenca-Valencia que ya habían suscrito hasta 14 consistorios conquenses junto con los municipios de Aranjuez y Utiel.
Estos acuerdos unánimemente aprobados por los representantes de la ciudadanía en las instituciones democráticas no se han cumplido porque la Junta de Castilla-La Mancha acordó con la expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, que había que cerrar el tren y no dar respuesta a las demandas de la ciudadanía de la provincia.
Por lo tanto, en la provincia de Cuenca gobierna un caciquismo que, sin destruir la apariencia del orden democrático, usurpa los derechos de la ciudadanía y erige un poder fraudulento, efectivo y omnímodo, aunque extralegal. El caciquismo es una suplantación de la soberanía, produce pérdida de confianza en las instituciones, el descrédito de la minoría gobernante y un malestar hacia la clase política percibida como corrupta e incapaz de actuar en interés de la ciudadanía.
Frente a este caciquismo que no respeta la dignidad de la ciudadanía y contamina son indispensables las movilizaciones y protestas, como la convocada por la Asociación Vecinal Campos del Paraíso Comunidad Rural en Carrascosa del Campo, el próximo sábado 28 de marzo, contra la acumulación de macroplantas de biogás y biometano en los municipios de la comarca.
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