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Semana Santa

La exposición Amoris Mysterium abre sus puertas en la Catedral de Cuenca

a Fundación Antonio Pérez de la Diputación Provincial de Cuenca y el Ilmo. Cabildo de la Catedral de Cuenca han inaugurado esta mañana la exposición Amoris Mysterium, una muestra compuesta por un notable conjunto de obras artísticas en torno a la representación de la Pasión de Cristo, que podrá visitarse en las salas de exposiciones de la Catedral de Cuenca hasta el 24 de mayo de 2026.

En la inauguración han participado la vicepresidenta de la Fundación Antonio Pérez y diputada provincial de Cultura, María Ángeles Martínez, la subdelegada del Gobierno en Cuenca, María Luz Fernández, el alcalde de Cuenca, Darío Dolz, el deán de la Catedral de Cuenca, Gonzalo Marín, el director de la Catedral Miguel Ángel Albares, el director de la Fundación Antonio Pérez, Jesús Carrascosa y los comisarios de la exposición: Miguel Jiménez Monteserín, y José Manuel Martínez Cenzano.

La diputada ha señalado que la exposición “ve la luz gracias al trabajo y el esfuerzo de mucha gente”. Entre ellos, ha agradecido a los responsables de la catedral “por permitirnos llevar a cabo esta exposición en el lugar ideal”, al equipo que ha comisariado la muestra “por poner el conocimiento a disposición de los demás” y a todos los que han sumado fuerzas, entre los que se encuentran la Fundación Antonio Pérez, la subdelegada del Gobierno y el coleccionista de arte Roberto Polo.

La exposición está compuesta por veinte piezas pictóricas y escultóricas, agrupadas en cuatro tramos argumentales, procedentes de distintas colecciones y poco conocidas por el gran público hasta ahora. Son obras de indiscutible calidad artística, alguna de ellas se encuentra impregnada de un valor emocional añadido al de su dimensión exclusivamente iconográfica.

Organizada por la Fundación Antonio Pérez y el Ilmo. Cabildo de la Catedral de Cuenca, la exposición cuenta con la colaboración del Obispado de Cuenca, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias (Ministerio del Interior), la Diputación Provincial de Cuenca, el Patronato Universitario “Cardenal Gil de Albornoz”, la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, el Convento de San José de las MM. Carmelitas Descalzas de Cuenca, el Convento de Jesús Nazareno de las MM. Clarisas de Sisante y el coleccionista Roberto Polo, entre otras entidades prestadoras públicas y privadas.

La exposición reúne una selección de piezas especialmente significativas, con obras de autores anónimos y de maestros como Vicente Carducho, Cristóbal García Salmerón, Luigi del Buono, Tamara de Lempicka y Manuel Hernández Mompó, entre otros, trazando un diálogo singular entre la tradición devocional, la pintura histórica y resonancias artísticas de cronología más reciente. Entre las piezas expuestas figuran representaciones del Cristo crucificado, del Ecce Homo, de la Piedad, de la Lamentación sobre Cristo muerto, del Santo Entierro, de la Resurrección, de la Coronación de espinas o de la Madonna Addolorata, configurando un itinerario de gran densidad simbólica y emocional. Las obras reunidas en Amoris Mysterium permiten además activar una lectura patrimonial de enorme interés, al hacer visible la riqueza y diversidad de los bienes artísticos vinculados al territorio conquense y a su memoria religiosa y cultural.

I Tramo: Culpa y perdón

En el primer tramo es reseñable el crucificado que abre la serie: una talla del siglo XVI procedente del centro penitenciario de Cuenca, destacada por haber presidido, según la tradición conservada en la institución, las últimas horas de vida de los reos antaño condenados a la pena capital, mientras aguardaban “en capilla” su ejecución. Destacable de este tramo es una figuración del rostro de Cristo con gesto acogedor procedente del Depósito Artístico Diocesano; una alegoría catequética de la Pasión redentora ofrecida al Padre por el Hijo sufriente guardada en el convento de las Madres Carmelitas de Cuenca; y la copia decimonónica hecha por Luigi del Buono de la Madonna Addolorata de Giovanni Battista Salvi (1609-1685).

II Tramo: Jardín cerrado

Forman parte del segundo tramo dos pequeños bodegones que muestran sendas escenas pasionales como el Lavatorio de los pies de los apóstoles y el Expolio de Cristo, que han sido cuidadosamente restaurados en el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Diputación Provincial de Cuenca. Ambos dan idea de un singular aspecto de la devoción barroca introducida en la vida doméstica durante el siglo XVII mediante estas creaciones pictóricas donde lo decorativo subraya el contenido piadoso propuesto a la meditación, su principal objeto.

III Tramo: Fue crucificado y sepultado

El tercer tramo está compuesto por el conjunto nuclear de la muestra, que incluye varias composiciones de distintas épocas y técnicas, todas inspiradas en el relato evangélico e impregnadas del patetismo y del duelo requeridos por las convenciones iconográficas establecidas para tales dramatizaciones. Como en ocasiones anteriores se incluye alguna obra novedosa como el Ángel pasionario junto a la columna de la flagelación de Cristo, obra relevante por lo singular de la artista polaca Tamara de Lempicka (1898-1980), prestada por el coleccionista Roberto Polo.

Pieza esencial de esta selección es la Piedad de Cuenca. El cuadro procede de la capilla de la antigua Prisión Provincial de la ciudad, situada en su día en el Castillo, que anteriormente había sido sede del tribunal de la Inquisición del distrito conquense. Se trata de una copia anónima de una obra de Sebastiano del Piombo (1485–1547), atribuida en un primer momento a Yáñez de la Almedina. Actualmente, con mayor precisión, se considera que fue realizada muy probablemente por el pintor conquense Martín Gómez el Viejo (c. 1500–1562). La obra ha recuperado hoy su perdido empaque gracias a la cuidadosa restauración llevada a cabo para esta ocasión por Mar Brox y Luis Priego.

IV Tramo: Al tercer día resucitó

El tramo cuarto propone una imagen idealizada de Cristo muerto, yacente en su tumba, pintada probablemente en el siglo XVIII, junto con una copia reducida del cuadro de la Resurrección (1727) del pintor napolitano Francesco Solimena (1657–1747), que preside la capilla del Palacio del Belvedere en Viena. El primero de estos lienzos se conserva en el convento de las Justinianas de Cuenca y el segundo en la Catedral de Cuenca.

Para finalizar, la exposición incluye una breve mención a un artista contemporáneo. A modo de gesto significativo, vinculado a la conmemoración local de la Pasión, la cuidada selección artística culmina con la visión luminosa y alegre que Manuel Hernández Mompó (1927–1992) ofreció de una de las procesiones de Semana Santa en Cuenca, obra de 1963 cedida por un coleccionista particular.

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