Cultura

Belinchón ultima la celebración de los 330 años de su Cristo Arrodillado

La localidad conquense de Belinchón se prepara estos días para la celebración de sus fiestas patronales en honor al Santísimo Cristo Arrodillado, que tendrán lugar del 15 al 20 de mayo convirtiéndose, un año más, en una ocasión señalada tanto para los festejos lúdicos como para los más religiosos y especialmente en el caso de la Danza, declarada Bien de Interés Cultural desde el año 2016.

Unos días que se viven “con muchas ganas y con nervios” en el municipio, según explica su alcalde, Jesús López, a Europa Press, y deseando recibir a los “muchísimos” visitantes que se acercan a vivir estas fiestas.

Fiestas que, explica López, se remontan a la llegada a Belinchón del Santísimo Cristo Arrodillado hace justo 330 años, mientras que, en el caso de la Danza, su origen aún hoy es incierto, ya que no hay documentación al respecto sino que está basada en la tradición oral.

“Sabemos que había unas inscripciones en los trajes de los danzantes de 1777 y se está manteniendo desde entonces”, relata el alcalde.

UN RITUAL A LOS DIOSES

La Danza, detalla el alcalde, es un ritual que originalmente se hacía a los dioses para que hubiera buenas cosechas, recordando que “antes en los pueblos se vivía de las cosechas”.

Una tradición que se ha ido manteniendo y en la que se conservan los trajes de los danzantes, que portan muchas cintas de colores y flores. “Es como un despertar a la primavera, para que florezca el campo y pueda haber buenas cosechas”, incide.

Una tradición que define como “vistosa” y que es muy valorada “no solo por los belinchoneros, sino por todas las personas de la comarca” y que incluso ha participado de ferias y festivales internacionales.

EL AMOR A BELINCHÓN, RECETA PARA SER DANZANTE

Y en cuanto a los requisitos necesarios para poder ser danzante en esta emotiva tradición, el alcalde explica que hay uno fundamental, “tener ganas y tener amor a Belinchón, aunque no se sea de Belinchón, y a nuestro patrón”.

En este punto, ha aseverado que “una cosa es verlo y otra el sentimiento que tienes cuando tú estás danzando”. “Si tienes ese sentimiento vas a poder ser danzante cualquier persona”.

De esta forma, a lo largo de los años han danzado tanto vecinos del pueblo “de toda la vida” como personas “que no son del pueblo pero tienen cierta afinidad”. “Aquí no se excluye a nadie, al contrario, hacemos que se sientan como uno más”, ha asegurado.

Es cada Domingo de Resurrección cuando se celebra una subasta para elegir a los danzantes, en la que se va pujando y, finalmente, el grupo de danzantes que más dinero ofrezca obtiene la recompensa de convertirse en danzantes.

Atractivo que hace que Belinchón se llene de “muchísimos” visitantes, que acuden al municipio no solo a los actos lúdicos sino a otros más religiosos como la procesión o la misa.

“El Santísimo Cristo Arrodillado es un patrón que tiene muchos devotos y hay mucha gente de los alrededores que viene exclusivamente, incluso le echa su limosna, o viene y en la procesión siempre se pone en un punto en concreto, en una calle donde podían vivir sus abuelos o antepasados, y ahí le echan su limosna”, comenta Jesús López.

LA IMPORTANCIA DE LOS MAYORDOMOS

Las fiestas patronales de Belinchón, además, tienen una forma poco habitual de organizarse, ya que no es el Ayuntamiento el encargado de esa labor, que en este caso recae sobre la figura de los mayordomos, personas voluntarias elegidas por un periodo de tres años que son quienes se encargan de las labores de organización, si bien en el Consistorio se colabora “lo máximo posible” con ellos.

Una de las dos actuales mayordomas es Ana Bernaldo, quien asegura que es “un orgullo” poder contribuir a la preparación de las fiestas. Bernaldo afirma que la devoción por el patrón es “indescriptible” y su labor se lleva “con mucho trabajo” pero aún más satisfacción.

Este es el segundo año de las actuales mayordomas, por lo que, con el bagaje ya del año pasado, el trabajo está siendo “aún más satisfactorio”. “Ya sabes lo que hay que hacer y los tiempos en los que lo tienes que realizar. Supongo que este año voy a disfrutar mucho más de la mayordomía que el año pasado”, ha señalado.

En todo caso, pone en valor que esta no sea una labor exclusiva de los mayordomos sino que el pueblo “se implica en todo lo que le pides” y trata de “darlo todo”.

“Digamos que los mayordomos, al final, lo dirigimos un poco, pero la colaboración es fundamental. Y la entrega, se da todo, todo el mundo participando a tope”, ha ensalzado.

A nivel particular, la mayordoma tiene como actividad predilecta los torillos de fuego, así como las dianas y también la misa mayor, que es “muy especial”.

“Se crean unos momentos de emoción y devoción importantes entre la misa del pueblo en general, la exaltación del Cristo y esa danza que vives con sus castañuelas, con esa devoción que le dan los danzantes. Con esa entrega, es maravilloso”, asegura.

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