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Cultura San Julián

Cuenca comparte la emoción de Maximino Pérez y el orgullo por el resto de ganadores del premio Ciudad de Cuenca

Momentos de gran emoción en el parque San Julián, escenario del pregón de fiestas de Arturo Martínez Barambio, que ha resistido los envites de alguna nube protestona, pero sin suficiente fuerza como para aguar este acto que abre diez días de celebración en la capital conquense.

Aitor Anguiano, periodista de La Tribuna de Cuenca, ha ejercido de maestro de ceremonias en un evento que ha comenzado con la entrega de bandas a la representacion juvenil de los barrios y pedanías de Cuenca: Beatriz Martínez de Las Cañadillas, Irene Villanueva de La Paz, Aitana García de San Fernando, Ainhoa Abril de Las Quinientas, Lucía Giménez de Tiradores Bajos, Verónica Mena de Villa Román, Nuria López de Fuente del Oro, Irene Mena de Nohales, Íker Navarro de Casablanca, Ainara Ramos de Buenavista, Daniela García y Antonio Fernández de Cólliga, Paula López de Colliguilla, de La Melgosa, Verónica Mena de Villa Román y Aitana Carretero del Cerro de la Estrella.

Posteriormente, se han entregado los premios Ciudad de Cuenca que reconocen a personas y entidades por su contribución a la ciudad. El primero de ellos ha sido para la federación vecinal Favecu y su presidente, Luis Miguel González, ha subido al escenario arropado por todos los presidentes vecinales de la capital.

“Siempre estaremos ahí, con encuentros y desencuentro”, ha asegurado González, que ha compartido a su vez el premio con todos los asistentes al acto, “porque todos sois vecinos de Cuenca”.

La segunda distinción ha sido para la actriz y cantante Clara Serrano, que ha dado gracias a toda su familia y en particular “a mis hermanas por encender la chispa del teatro de ser pequeñita”

También se ha acordado de profesores y de personas fundamentales en su trayectoria como Mila Serrano, antes de reflexionar sobre cómo “he encontrado la manera de formarme y soy consciente de que este premio viene de donde naces y de quien te rodea, en mi caso buenas personas”, pero también ha querido acordarse “de quienes no llegan”, pero lo inentan, antes de dedicar el reconocimiento “a la gente rara.

El tercer premio ha sido para las Amigas de la Lectura de Cuenca. Lo ha recogido Marieta junto a María Luisa Pardo y Begoña Marlaska, impulsoras del proyecto, y de l directora actual de la biblioteca Fermín Caballero, Mercedes Ramírez.

Marieta ha reflexionado sobre cómo la lectura repercute en la vida conquense y en la imagen que se proyecta al exterior, sobre todo por su prestigioso premio Glauja, y al terminar ha añadido vivas a la cultura y la lectura a las tradicionales loas al patrón y a Cuenca.

El párroco de la Fuente del Oro, Jesús Ramón Paje, ha recogido los primeros aplausos antes incluso de subir al escenario, a pesar de que, en sus palabras, “no merezco frente reconocimiento, porque en todos estos años como sacerdote no he hecho nada extraordinario, solo actuar como dicta mi vocación: amar y servir”

Por ello, ha recibido el galardón “en el nombre de todos los que siempre están ahí en un barrio extraordinario como la Fuente del Oro”.

María Obdlluloa Hervás ‘Luly’, pionera de la estética en Cuenca tras abrir la peluquería en la década de los sesenta y premiada por su labor empresarial, ha afirmado que le sorprendió que le reconocieran con esta distinción y ha confesado “que para mí emprender es lograr un sueño”, por lo que ha animado a muchas de sus alumnas q hacerlo y a animar a la juventud confunde “a sumarse e este mundo de emprendedores”

Por su parte, el modisto Eduardo ‘Señorito’ Ortega, ha confesado que Cuenca “es la arquitectura imposible de mi inspiració”n y ha desvelado que su mirada artística a “se lo debo a mi madre@

“Mis padres me enseñaron las costuras de la vida y que vestir a alguien es abrazar su alma,”, ha dicho Ortega, que además se ha acordado de su abuelo,  de sus compañeros Isa y Cami “que me recogen cada vez que tropiezo en esta aventura” y de sus clientas, “que me han dado la confianza para seguir en el camino

En el ámbito deportivo, el galardonado Juan Ignacio Lillo ha destacado que son muchas las personas que han contribuido en que el deporte llegue a lo más alto y con todos ellos ha compartido este premio.

Lillo ha agradecido a sus padres que le apoyaran cuando decidió hacer educación física, que entonces era una profesión poco conocida. Después ha recordado su impulso pionero a las escuelas municipales, los cursos de natación y pruebas como el Peñote, antes de ser técnico de la Diputación, donde ha desarrollado otras tantas iniciativas.

Convencido de la importancia del deporte como herramienta de educación, convivencia, cultura y desarrollo del territorio y de que “más que una práctica física, es una escuela de valores”, ha manifestado su deseo “de que la gestión pública deportiva siga progresando”.

El último premio ha sido para Maximino Pérez por su gestión en la Palza de Toros en 1999. El empresario, que hace poco desvelaba que padecía ELA en una entrevista en La Tribuna de Cuenca, se ha mostrado profundamente emocionado.

 “No sabía si venir, pero tenía que estar”, ha revelado entre lágrimas antes de dar las gracias a sus padres y a las personas que le han acompañado en estos 27 años al frente del coso conquense.

“Ahora me toca vencer con un monstruo que nunca nadie  ha vencido, pero si lo consigo volveré a subir aquí para contarlo”, ha prometido.

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