Donde había paradas de autobús, ahora hay purines
El transporte público de nuestra región desaparece, y, con él, los vínculos con la tierra. Desde hace años observamos cómo se reducen las conexiones entre localidades rurales, hasta eliminar los servicios por completo. Desde los despachos, todo son números: si es rentable, se mantiene —aunque sin inversión ni mantenimiento real—; si no, se cierra, alegando falta de uso. Pero el objetivo es claro: fomentar el desarraigo, que dejemos de usar…
















