Ser mujer en la guerra
Las hemos visto correr, gritar, llorar; abrazar y besar a sus hijos y a sus parejas antes de despedirse; proteger y arrullar a sus bebés en un intento de conciliar el sueño. Las hemos visto con la mirada perdida, y con el rostro sin gesto, donde se podían leer todos los sentimientos: tristeza, desolación, desesperanza…, miedo. Las hemos visto con sus maletas a rastras, dirigiendo el paso de los más…















