“Un año más nos encontramos a punto de abrir las puertas de San Andrés y así dar comienzo a una nueva Semana Santa. Atrás han quedado multitud de reuniones, debates y tomas de decisión, en definitiva, horas de trabajo callado que sólo tienen un fin: mantener el nivel de excelencia que la Semana de Pasión de nuestra ciudad requiere”. Con estas palabras comenzaba el presidente de la Junta de Cofradías, Jorge Sánchez Albendea, su intervención en la tradicional Junta General previa a la celebración de la Semana Santa.
La cita ha sido este lunes, 23 de marzo, y ha contado con la asistencia de una nutrida representación de integrantes de las hermandades que forman el máximo órgano de decisión de la institución nazarena, así como la del obispo de la Diócesis y Pregonero de nuestra Pasión de este año, monseñor José María Yanguas, y la del alcalde de Cuenca, Darío Dolz.
Tras la oración inicial, el presidente tomaba la palabra para hacer un repaso de todo lo acontecido en el año nazareno. El sistema de financiación de la Junta de Cofradías, el Museo de Semana Santa, el trabajo para transmitir los valores de nuestra Pasión y, por supuesto, la propia organización de los desfiles procesionales, han sido los ejes principales de un discurso en el que no han faltado los agradecimientos a la Comisión Ejecutiva y las Juntas de Diputación de todas las hermandades por su implicación y trabajo constante, ni las felicitaciones a las cuatro hermandades que celebran aniversarios este año.
Financiación y organización de la Semana Santa
La cuestión económica y financiación de las hermandades y de la institución fue el primer punto abordado por el presidente en su alocución. Para Sánchez Albendea “podemos afirmar que el actual sistema económico de la institución es el adecuado. Tenemos un presupuesto digno que nos permite acometer las necesidades más inmediatas”, aseveró. El presidente afirmó que “no es fácil mantener el control presupuestario de la institución, hay que llamar a muchas puertas y gestionar muchos recursos. Por supuesto, teniendo siempre por bandera la prudencia económica a la hora de tomar decisiones”, recalcó. Finalmente, consideró que la estabilidad económica que atraviesan las hermandades es “el reflejo de la buena salud con la que cuentan, aunque seguro estoy, más pronto que tarde y por varios motivos, que veremos como es objeto de estudio las fuentes de ingresos que se tienen”.
Sobre la organización de la Semana Santa, el presidente destacó que “como siempre, la seguridad y el orden están siendo una prioridad. Para garantizarlas trabajamos hombro con hombro con las autoridades competentes”. Recordó la última Junta Local de Protección Civil, celebrada la semana pasada en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, y en la que agradeció su trabajo, predisposición, profesionalidad y comprensión a todas las fuerzas implicadas en la organización y correcto desarrollo de nuestros desfiles procesionales. “No os podéis hacer una idea de todo lo que rodea a nuestros desfiles, hay que vivirlo, por eso es de justicia ponerlo en valor y agradecerlo. Como siempre me gusta decir, creo que la Semana Santa de Cuenca es el único momento en el que todos caminamos unidos”, apostilló.
Terminó este capítulo recordando “a esos ‘personajes’ que, durante la procesión Camino del Calvario y mal llamándose turbos, no saben, ni entienden lo que es el rito de las Turbas” que “no son bienvenidos”. “Llevamos años dando pasos muy positivos. Ojalá llegue un día en el que no tengamos que contratar una empresa de seguridad que ayude a avanzar la Procesión”, deseó.
Y, como es habitual, abordó en este capítulo la unidad como seña principal de nuestra Pasión, insistiendo en que “en la Semana Santa de Cuenca no caben individualidades, aquí nadie es más que nadie, que la Hermandad que nos precede y la que va detrás de nuestro cierre es igual de importante. Está concebida para caminar unos detrás de otros, en armoniosa devoción, en silencio y plenamente conscientes que aquí el único protagonista es Jesucristo y nosotros un mero instrumento de evangelización por las calles de Cuenca”.
Transmisión de los valores nazarenos
Otro apartado importante de la intervención del presidente ha sido el dedicado al trabajo de difusión de nuestra Semana Santa y de transmisión de los valores nazarenos. Destacó en este sentido Sánchez Albendea la labor de las hermandades con los más pequeños, en muchos casos a través de los grupos jóvenes, así como el crecimiento de la Procesión Infantil, que este año alcanzaba el millar de participantes: “La Procesión Infantil es ya hoy una realidad que pocos podíamos imaginar cuando hace quince años teníamos dos pasos y apenas veinte niños”. El presidente ha recalcado que éste es un éxito de todos: “Hoy todos nos podemos felicitar por haber volcado parte de nuestros esfuerzos hacia ellos, a los de la fila del medio. No lo dejéis: ellos son el futuro y vosotros los garantes de transmitir el legado”.
Sánchez Albendea hizo también hincapié en la necesaria formación de los directivos de las hermandades de nuestra Semana Santa, mencionando en este punto la celebración de las II Jornadas de Formación y Convivencia para directivos, celebradas en el mes de febrero y con una gran acogida, incluso mayor que en la primera edición. “La formación de los directivos de hermandades de Semana Santa es fundamental para garantizar una gestión responsable. No se trata solo de organizar procesiones, sino de administrar recursos, coordinar a numerosos hermanos, preservar el patrimonio histórico-artístico y cuidar los valores que forman parte de la identidad de toda nuestra comunidad nazarena. Una buena formación permite tomar decisiones más acertadas, evitar conflictos internos y adaptarse a los cambios de un mundo que cada día vas más rápido”, aseveró el presidente.
En relación a la difusión y transmisión de los valores nazarenos, el presidente tuvo una mención especial a la difusión de nuestra Pasión por toda España a través de diferentes acciones de comunicación, así como hacia el Museo de Semana Santa, cuya remodelación total “ha sido un hito del que hoy todos nos sentimos orgullosos. Nuestro Museo rebosa vida, es un espacio alegre y un punto de referencia, además de cumplir fielmente lo que pretendíamos: mostrar la esencia de la Semana Santa de Cuenca”. El presidente invitó a los nazarenos a sentirse orgullosos de su Museo “porque, aquí también, somos el espejo en el que se miran muchas ciudades de España que han visto en nuestro Museo un referente nazareno, cultural, innovador, accesible y lleno de una sensibilidad que a nadie deja indiferente”.
Nuevos retos, el mismo sentimiento
En la parte final de su intervención, Sánchez Albendea reflexionó sobre el calendario de actos nazarenos, que es cada vez más prolijo en Cuaresma y que ha empezado a salir también fuera de ella, para cumplir con esa frase que dice que en Cuenca es Semana Santa todo el año. Jorge quiso en este sentido recordar que “la Pasión conquense requiere de que todo esté a la altura de la misma, no podemos caer en el error de hacer cosas por hacer”. Pidió a las hermandades, en este punto, ser también cuidadosas con las actividades y actos que se programan, para que se correspondan con el hecho representado.
Manifestó la necesidad de abordar nuevos retos que se presentan ante la institución y la Semana Santa, afirmando que “a lo largo del año hemos debatido y tomado conciencia de que la Junta de Cofradías debe también asumir retos y proyectos futuros que, aunque no son urgentes, sí son ya muy necesarios. Hoy no es el día de enumerarlos pero lo importante es ser conscientes de cuales son”, recalcó.
Y recordó a los presentes que “la Semana Santa de Cuenca no es únicamente un calendario de actos, ni una sucesión de procesiones: es identidad de una ciudad, es historia viva, es emoción compartida generación tras generación. Somos herederos de siglos de fe. Pero también somos responsables, todos, del futuro. Y ese futuro no se construye desde la inercia ni desde los absurdos individualismos, sino desde la valentía. Valentía para adaptarnos sin perder nuestra esencia. Valentía para abrir nuestras puertas a nuevas generaciones. Valentía para mejorar, innovar y seguir emocionando”.
Para el presidente “vivimos tiempos continuos de cambio, pero también de oportunidades. Nunca ha sido tan importante mostrar al mundo quiénes somos. Nuestra Semana Santa tiene la capacidad de unir, de emocionar, de trascender creencias y conectar con lo más profundo del ser humano. Hagamos de ella un puente, no un muro. Un símbolo de convivencia, no de distancia. Y no olvidemos que cada decisión que tomamos aquí tiene eco en las calles de Cuenca. Por eso, debemos seguir trabajando con renovada ilusión. Debemos debatir con respeto, decidir con responsabilidad y actuar con generosidad. Porque cuando ponemos el bien común por encima de todo, la Semana Santa crece”, apostilló.
El presidente concluyó su discurso llamando a los nazarenos a seguir “caminando juntos, con orgullo por lo que somos y con esperanza en lo que podemos llegar a ser. Porque mientras haya personas dispuestas a sentir, a creer y a compartir, nuestra Semana Santa seguirá siendo eterna. Vamos entre todos a intentar que la Semana Santa del Cuenca del año 2026 sea la mejor de la historia”. A la ya consabida felicitación por la Pascua de Resurrección le siguió el aplauso de los asistentes.
Alocución de Darío Dolz, alcalde de Cuenca
“Tenemos que caminar juntos. Es verdad que en estas fechas, en estos últimos 15 o 20 días, siempre caminamos juntos, pero tenemos que hacerlo también en otras épocas del año, porque la Semana Santa no solo se circunscribe a los 10 días de Pasión”. El alcalde Darío Dolz, arrancó de esta manera su intervención en la Junta General, en la que destacó la “excelencia” de nuestra Semana Santa y el “gran trabajo” de la Junta de Cofradías y de todas las Hermandades de la ciudad.
Reforzó además el primer edil conquense esa idea de unidad y de que en nuestra Semana Santa no caben individualismos, lanzada por el presidente en la alocución de apertura. “Lo importante en Semana Santa es lo que pasa en las calles de la ciudad de Cuenca. Lo que vivimos los nazarenos que vestimos la túnica en estos días y acompañamos a nuestras hermandades, a nuestros pasos, con fervor, con espiritualidad, con tradición, en una efeméride que es el evento cultural por excelencia de esta ciudad. Y lo tenemos que cuidar entre todos. Porque esos detalles son los que hacen de verdad grande la Semana Santa de Cuenca”, recalcó. Dolz aseveró que la Semana Santa de Cuenca está entre las cinco mejores de España “y más cerca del 3 que del 5”, insistió, para añadir que “eso se debe al esfuerzo continuado que hacemos todos los nazarenos junto con las instituciones”.
Asimismo puso en valor que “llevamos volcando esfuerzos ya mucho tiempo desde los distintos servicios municipales en todos los preparativos necesarios para que la Semana de Pasión se desarrolle con la máxima perfección posible”. En su intervención, Dolz expuso también los pormenores del Plan de Seguridad aprobado la pasada semana “para que la normalidad prime en estos días”. Destacó el trabajo “importantísimo” que supone la suma y coordinación de todos estos esfuerzos y recursos y, para ponerlo en perspectiva, aportó el dato de que serán más de 250 las personas que velen por la seguridad de la ciudad, a las que se suman la seguridad aportada por la Junta de Cofradías para diversos momentos como Camino del Calvario y los propios recursos del Ayuntamiento.
“Que todo vaya bien depende de todos” enfatizaba Dolz, para añadir que “todos debemos convertirnos en vigilantes de que nuestra Semana Santa siga avanzando por el camino que viene recorriendo en los últimos años: recto, seguro y de excelencia. Un camino que hacemos todos con nuestros gestos, nuestras palabras, nuestro comportamiento y nuestro saber estar, que debemos llevarlos todo el año pero más si cabe en Semana Santa”. Finalmente, el alcalde ha confiado en que el tiempo acompañe y puedan celebrarse todos los desfiles procesionales.
Alocución de monseñor José María Yanguas, obispo de Cuenca
Como es habitual, cerró el acto el obispo de la Diócesis, monseñor José María Yanguas, quien se dirigió a los nazarenos casi a la misma hora en que, el próximo viernes, ya Viernes de Dolores, lo hará de nuevo pero ya en un escenario muy distinto: el del Teatro Auditorio de nuestra ciudad, cuando pronuncie el Pregón de la Semana Santa de este año. Y precisamente así, como obispo y Pregonero, le pasaba la palabra a monseñor el presidente de la Junta de Cofradías, ante la sonrisa general, incluida la de monseñor.
“Comienzo por las últimas palabras de Jorge para agradecer a la Junta de Cofradías y a todas las cofradías la designación como Pregonero. Después de 20 años, ya me considero más conquense que otra cosa”, afirmó monseñor, quien añadió bromeando que es esta afirmación tan verdad que “cuando me voy a mi tierra, ya me siento un poco extraño”.
Quiso reflexionar monseñor sobre una pregunta que le han hecho varias veces desde que fuera nombrado Pregonero y que no es otra que cómo ve la evolución de nuestra Semana Santa a la vuelta de 20 años. Para nuestro obispo, en estos años se han producido algunos aspectos “positivos, que van configurando la Semana Santa. Empezando por el Museo nazareno, con el que se ha alcanzado un grado de calidad muy notable”, valoró, para añadir que “no sé si alguna otra ciudad tendrá un Museo así. No lo creo”.
Destacó monseñor también como un acierto las jornadas de formación para las directivas de las hermandades, así como el trabajo conjunto por la Semana Santa durante todo el año, ya que “la unión hace la fuerza y hace mejorar los intereses comunes, que no son solamente la suma de individuos, es mucho más que eso”. Y quiso tener unas palabras de reconocimiento hacia la Procesión Infantil, de la que dijo, bromeando, que si siguen así “van a terminar sustituyendo a las procesiones de los mayores, quizá incluso con más ilusión, esa ilusión que han recibido de vosotros y que es tan hermosa y tan fresca”.
No olvidó en su intervención mencionar la mejora en la organización y desarrollo de Camino del Calvario y animó a las hermandades, Las Turbas de Cuenca y a la Junta de Cofradías a seguir trabajando en esta línea para “seguir representando ese momento histórico como así se requiere”. A lo largo de estos años “la Semana Santa ha ido madurando y generando cosas buenas”. Monseñor deseó que siga así y felicitó a todas las hermandades, de las que dijo sentirse siempre sorprendido “por su espíritu, su jerarquía interna y cómo van todos a una, desde los cereros y los hermanos de tulipa a los banceros, con gran solidaridad para que el desfile salga como debe”. Concluyó monseñor deseando que la Semana Santa siga dando cohesión a la ciudad, pues es “un gran servicio el que prestan a la ciudad las hermandades y la Semana Santa”.
La comunidad nazarena se prepara ya para vivir su semana más grande y esperada. La próxima cita, este Viernes de Dolores en el Santuario de las Angustias, con el besamanto a la Madre y, a partir de las 20 horas, el mencionado Pregón de Semana Santa en el Teatro Auditorio, a cargo de monseñor José María Yanguas, obispo de la Diócesis.












