Tres hermanos de 6, 6 y 8 años, vecinos de Poyatos y usuarios del servicio público de Transporte Escolar de Castilla-La Mancha tienen que levantarse diariamente alrededor de las 06:00 horas para poder acudir a un colegio cuyas clases comienzan a las 09:00 horas, y no regresan a su domicilio hasta aproximadamente las 15:20 horas, según denuncia el padre de los pequeños afectados en un artículo enviado a Enciende Cuenca.
Esta situación se produce en la ruta de transporte escolar que conecta Poyatos con el CRA Los Sauces, en Cañamares, un recorrido de unos 26 kilómetros. Los niños se levantan a las seis de la mañana para coger el autobús escolar de las 7:15 horas. A las 8:00 llegan al colegio y tienen que esperar hasta las 9:00 para el comienzo de las clases.
Cuando termina la jornada lectiva, a las 13:00 horas, tienen que esperar hasta las 14:45 para la salida del transporte escolar y llegan a casa aproximadamente a las 15:20.
En total, son aproximadamente 2 horas y 45 minutos diarios de espera en el centro educativo, además de los desplazamientos en autobús.
Si se suman desplazamientos y esperas, el transporte escolar condiciona aproximadamente 4 horas y 5 minutos de la jornada diaria.
«No estamos pidiendo un privilegio, sino un horario razonable para tres niños», pide el padre de los menores, que reclama que se revise la organización de esta ruta y que se busquen alternativas que permitan reducir los tiempos de espera.
«Mis hijos tienen que levantarse a las seis de la mañana para ir a un colegio que empieza a las nueve. Cuando terminan las clases a la una, tienen que esperar hasta las dos y cuarenta y cinco para poder coger el autobús y llegan a casa a las tres y veinte», explica.
El problema, señala, no es únicamente la duración del viaje: «Los niños llegan a casa muy tarde, comen tarde y después tienen que hacer sus deberes, estudiar, jugar y tener tiempo para estar con su familia. Al mismo tiempo tienen que acostarse pronto porque al día siguiente tienen que volver a levantarse a las seis. Al final, prácticamente toda su jornada queda condicionada por el transporte escolar.»
El padre quiere dejar claro que los menores sí están vigilados durante las esperas y que su reclamación no cuestiona al personal del centro que se ocupa de ellos: «El problema no es que estén solos. El problema es que tengan que esperar durante tanto tiempo todos los días.»
La normativa contempla un margen de espera de 20 minutos
El familiar indica que la reclamación presentada ante la Administración se basa también en las propias condiciones de calidad establecidas para el transporte escolar de Castilla-La Mancha.
«La normativa autonómica establece un margen de espera de 20 minutos, contemplando la posibilidad de que este pueda incrementarse cuando existan motivos razonados y una autorización de la Delegación Provincia», explica el artículo remitido por el padre de los alumnos.
En este caso, los tiempos serían considerablemente superiores: 60 minutos de espera por la mañana antes del comienzo de las clases y 105 minutos por la tarde después de finalizar.
Por este motivo, el padre solicita a la Administración que aclare si existe una autorización excepcional para mantener estos horarios y, en caso de existir, «que explique quién la autorizó, por qué motivos, durante cuánto tiempo y qué alternativas se han estudiado para reducir las esperas».
La Carta de Servicios de Transporte Escolar de Castilla-La Mancha establece además que la permanencia de los alumnos en el vehículo debe ser inferior a 45 minutos en cada sentido, salvo causas justificadas.
El trayecto de ida entre Poyatos y el centro alcanza aproximadamente los 45 minutos, mientras que el regreso dura unos 35 minutos.
La familia considera que el transporte escolar debe garantizar no solamente que los niños lleguen al colegio, sino que el servicio esté organizado de manera proporcionada a sus edades y necesidades.
«El horario actual reduce considerablemente el tiempo disponible para comer, descansar, realizar deberes, estudiar, jugar, disfrutar del tiempo libre y pasar tiempo con la familia», pone como ejemplo.
La reclamación pide que se estudien alternativas como la reorganización de la ruta, modificación de horarios, modificación del recorrido, división o refuerzo de la ruta, o cualquier otra solución que permita reducir los tiempos de espera.
«Lo único que estamos pidiendo es que se estudie el problema y se busque una solución. Son niños pequeños. No parece razonable que tengan que levantarse a las seis de la mañana, entrar al colegio a las nueve, terminar a la una y llegar a casa a las tres y veinte todos los días.»
La familia considera que la despoblación y vivir en un municipio rural «no deberían traducirse en que los niños tengan que soportar una jornada diaria desproporcionada para poder acudir al colegio».
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