Tras dos años sin eventos donde se maltraten animales por parte del Ayuntamiento, Pedro Tendero intenta con el dinero de todas revitalizar una imagen deteriorada por la pérdida de puestos de trabajo en MAHLE y las denuncias sobre robos en la localidad, así como otras problemáticas que se ven en las redes sociales continuamente; una de ellas se alarga en el tiempo sin miras a solucionarse: es el caso del mal suministro de agua. Que los diferentes Ayuntamientos, del color que sean, utilizan estos eventos para hacerse la campaña electoral a nuestra costa es algo que hay que ir diciendo más para desmitificar la postura de los políticos con respecto a estos actos como defensores de las tradiciones. Que no te vendan la moto: las tradiciones les importan según el número de votos que crean que puedan sacar.
¿Pero hasta dónde son capaces de llegar? Sin el menor sonrojo, el Ayuntamiento de Motilla del Palancar ha adjudicado a una empresa la contratación de los festejos de 2026; además, al parecer, según información consultada en la Plataforma de Contratación, sin pasar por Intervención, asumiendo el alcalde el proceso de licitación. El presupuesto base era de 25.000 euros sin IVA y el contrato fue adjudicado a Tauroluz, S.L. por 23.000 euros sin IVA, equivalentes a 27.830 euros con IVA. Esta licitación incluye al matavacas de Esaú Fernández, una persona acusada de atentar contra la libertad sexual de una menor. En septiembre de 2023 varios medios se hicieron eco de la noticia sobre la denuncia de una menor de 16 años. El Juzgado N.º 2 de Toledo decidió ponerlo en libertad provisional y establecer medidas cautelares. Noticias posteriores hablan de otra denuncia de la madre por supuestamente saltarse las medidas cautelares. En la actualidad, sobre lo que nos hemos podido informar, el caso sigue aún en los juzgados. De todo esto se ha informado al concejal de Igualdad Ignacio Casillas, del cual todavía no sabemos su postura.
Causa preocupación que un Ayuntamiento no adscrito a la internacional del negacionismo liderada por VOX no tenga en cuenta, a la hora de licitar estas partidas de dinero, en qué bolsillos va a terminar. El Ayuntamiento de Motilla del Palancar tiene el deber de velar por que el próximo 6 de septiembre los motillanos no pasemos por la vergüenza de saber que nuestros impuestos van a parar a pagar a matavacas acusados de atentar contra la libertad sexual de una menor y, posteriormente, acusados también de saltarse las medidas cautelares. Mientras el proceso siga adelante, el Ayuntamiento puede y debe evitar que cerca de 30.000 euros se destinen a semejante despropósito.
Otro de los despropósitos es que, a día de hoy, este Ayuntamiento no toma medidas con la entrada de menores. Desde hace años se pide al Ayuntamiento que garantice que los menores no van a entrar a la plaza de toros a ver un espectáculo tan violento. Hasta la misma ONU ha realizado advertencias y recomendaciones a España por estas prácticas. Que la extrema derecha niegue también los perjuicios para la salud mental de los menores es algo que no sorprende a nadie; que a día de hoy, en los pliegos de contratación, no se pongan cláusulas para evitarlo desde un Ayuntamiento al que se le supone cierta sensibilidad hacia ellos no se puede entender. El consistorio motillano es libre para establecer las condiciones de contratación y tiene una buena herramienta en las recomendaciones de la ONU, así como en diferentes investigaciones que relacionan la tortura y la violencia contra los animales con cómo la exposición continua al maltrato animal o al sufrimiento de otros seres vivos erosiona la empatía natural y desensibiliza al individuo frente a la violencia interpersonal. Exponerlos al maltrato de animales reduce su capacidad de compasión y los habitúa a ver en el maltrato normas donde ese maltrato se celebra y justifica. Es muy interesante leer trabajos académicos como el de C. Boni Alcañiz.
No menos polémico es el gasto en maltratar animales. El edil de Motilla del Palancar sigue a pies juntillas los dictados del PSOE Casposo Manchego y se va a gastar, en unas dos horas que dura el evento, cerca de 30.000 euros. En sus últimas intervenciones hablan de la coherencia que tiene el Ayuntamiento de Motilla del Palancar con el gasto en este tipo de eventos bochornosos. Pero quienes llevamos fiscalizando esta aberración desde hace casi 20 años sabemos que lo que menos hay es coherencia. Es verdad que lejos quedan aquellos años en los que, en plena crisis económica y con cerca de 700 personas sin trabajo pasándolas canutas, otro edil del mismo partido se gastaba nada menos que: 46.000 € en 2009, 46.793 € en 2010 o 46.000 € en 2011, con unas cifras de paro —vuelvo a recordar— cercanas a los 700 parados y paradas. Con la llegada del Partido Popular estos gastos se redujeron drásticamente y en 2012 se pasó de los 46.000 € a los 24.249 €, bajando el resto de años con 16.242 € y 16.500 €. Vueltas que da la vida: tras mayo de 2015, un pacto de gobierno entre IU y PSOE haría que se repartieran la alcaldía entre IU y el PSOE. Los dos primeros años corrieron a cargo de los excomunistas, que incrementaron la partida económica muy por encima del último año del Partido Popular, situando en unos 20.000 euros el gasto en maltratar animales. Un año después sucedieron los graves hechos que llevaron a este municipio a ser noticia a nivel nacional por el maltrato de una vaquilla en las afueras de la plaza, hechos de los que nadie se hizo responsable. Ya saben: una cosa es salir al palco a dar orejas y rabos, hacerse las fotos que hagan falta y disfrutar de las masas cual emperador romano, y otra asumir los errores. Para más sonrojo, el presidente de la plaza era el concejal de IU, hechos que llegaron hasta la dirección de su partido, con declaraciones de Alberto Garzón situando a la Asamblea Local de IU fuera de la política del partido. Los hechos trajeron cola y hubo presión social (incluso desde dentro de IU) para que este Ayuntamiento dejara de subvencionar estos eventos. Esa presión dio sus frutos y los años siguientes se redujo la subvención, llegando a afirmar en un pleno bastante polémico —donde se llegó a pedir la dimisión del concejal de IU— que este Ayuntamiento reduciría las subvenciones «poco a poco» hasta llegar incluso a dejar de hacerlo. Por aquel entonces, el ahora concejal silente de Igualdad (será que igual le da) llegó a afirmar en una petición de Change.org que le habían trasladado desde el consistorio que se podría hacer una consulta sobre si dejar de subvencionar los toros. Podría alargarme con más cifras o las declaraciones de todos estos impostores y vendedores de humo sobre sus posiciones políticas en cuanto a la tortura animal. Lo cierto es que, cuando les ha tocado decidir, han hecho lo que han hecho, y hechos son amores y no buenas intenciones. Cada palo que aguante su vela.
Pero ya centrándonos en hechos más actuales, veremos cómo la coherencia sigue sin aparecer. En 2024 se licitaron los festejos y el proceso quedó desierto. La licitación a la baja hizo que ninguna empresa quisiera jugarse el tipo. Ya sabemos todas que sin paguitas no haría falta prohibir nada: este anacronismo caería por su propio peso. Los lugares comunes, obviedades y capotazos varios que dieron para salir del paso tanto Ignacio Casillas como Pedro Tendero les llevaron a decir poco menos que había estado planeado y quisieron priorizar el gasto en otros servicios. Haciendo una regla de tres, cabría decir que este año, con los problemas de vivienda, seguridad o laborales fruto del ERE de MAHLE o los que continuamente salen en las publicaciones y grupos de Facebook por parte de ciudadanos de esta localidad, han preferido gastarse el dinero en lo que realmente es: una campaña electoral pagada con el dinero de todas. En 2025 pasó algo similar y, tras la licitación, una mala gestión por parte del Ayuntamiento y una irresponsabilidad aún sin determinar por parte de una de las empresas dejaron las fiestas sin esta salvajada.
Pasaron de dar casi 50.000 euros en plena crisis económica a decir poco menos que iban a retirar estas subvenciones, dieron bandazos según convenía con sus exsocios de gobierno, mintieron a las propias juventudes de su partido y, cuando les pilló el toro (nunca mejor dicho), quisieron decir que habían priorizado el gasto. Ahora vuelven otra vez a inyectar dinero público al maltrato animal, pero ya no engañan a nadie.
Hay que bajarlos del olímpico en el que se suben como garantes de las tradiciones: es mentira. Hoy en día es más fácil ver a concejales del PSOE en misa y en los toros con traje y corbata que con chaqueta de pana en las manifestaciones. Y eso es lo que verdaderamente pasa: han cambiado la forma de llegar a la gente y pugnan con la derecha más rancia y casposa por ver quién se hace más fotos en misas o en corridas de toros. No es mayor creencia ni mayor fervor por ninguna de estas dos cosas: es simplemente la utilización de las creencias de la gente y el dolor de los animales para hacer caja electoral con tu dinero.
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