Cultura

José Luis Muñoz prepara un libro sobre el trasvase Tajo-Segura

El escritor y periodista José Luis Muñoz está a la espera de una contestación de la Diputación Provincial de Cuenca sobre la propuesta que presentó tiempo atrás para editar un libro sobre el Trasvase Tajo-Segura.

Como se sabe, este es un tema polémico que viene ocupando la atención de los medios informativos desde hace medio siglo y que pone de relieve la existencia de dos posiciones antagónicas, la de la cuenca cedente, que afecta a la provincia de Cuenca y la receptora, en las comarcas del sureste español. Hasta ahora, todas las publicaciones que se conocen han tenido su origen en estas últimas, recogiendo siempre las exigencias de los usuarios y regantes de las zonas levantinas, pero nunca se ha editado un libro en que se planteen las condiciones de precariedad que afectan a las comarcas regadas por el Tajo.

El libro, cuyo título provisional es El Trasvase Tajo-Segura. Un expolio continuado amparado por las leyes parte de un capítulo introductorio de tipo general sobre la política del agua en España, continúa por el proceso y desarrollo de las discusiones legislativas que dieron lugar al trasvase, se comenta la evolución y características de las obras para llegar finalmente a la exposición cronológica de todo lo sucedido a partir de la entrada en vigor del sistema, recogiendo tanto las decisiones políticas, administrativas y judiciales como los pronunciamientos informativos que han ido jalonando el desarrollo de esta polémica cuestión que ahora, por fin, podrá verse desde la óptica de Castilla-La Mancha.

El trasvase Tajo-Segura se ha calificado siempre como una de las obras hidráulicas de mayor importancia y trascendencia proyectadas en Europa. El objetivo es derivar agua del río Tajo, desde los embalses de Entrepeñas (Guadalajara) y Buendía (Cuenca) hasta el río Mundo, afluente del Segura, a través de los embalses de Alarcón y Talave. La obra fue aprobada por el gobierno de Franco en 1971, pero las primeras aguas llegaron a su destino en 1979, cuando ya se había restablecido la democracia.

Desde entonces, el sistema y su explotación económica viene estando sometido a una constante polémica, a partir del hecho de que las comarcas receptoras del sureste de España siempre exigen recibir más agua, sin importarles para nada la situación de los embalses de cabecera donde, al contrario, se plantean permanentes reivindicaciones para intentar controlar esos envíos con el finde salvaguardar los niveles mínimos ecológicos que permitan la supervivencia de esas comarcas y, en definitiva, del propio rio Tajo. A esa intención conducen las últimas decisiones adoptadas por el gobierno, que han provocado una reacción de protesta en las provincias del sureste español.