Opinión

Cuenca eres tú

Cuenca eres tú. La persona que no se rinde ante una realidad en la que interviene el factor de la despoblación y elige ser esperanza en un futuro mejor para tu ciudad, tu pueblo o tu provincia.

Cuenca eres tú cuando piensas que eres capaz de aportar como un término más a dar solución a la ecuación compleja del desarrollo de la sociedad actual. Eres tú, cuando te comprometes y sientes que eres parte de un todo que integra lo rural y lo urbano.

Cuenca eres tú, cuando consigues despejar de tu mente pensamientos populistas basados en la indignidad y reflejados en espejos que no existen en los que simulan que eres el protagonista, mientras te clonan de vacío de perspectiva y te colman de desmotivación, cuando en realidad, tú eres la esencia de tu individualidad, pensamiento crítico, libertad y sabes el camino para regresar hacia el origen de toda solución.

Cuenca eres tú, ese joven que tiene capacidad de crear redes en espacios virtuales de encuentro en cualquier nivel y con cualquier avatar, que sabes gestionar el cambio con confianza porque ya has jugado a ello, que sabes reiniciarte e iniciar, construirte y transformarlo que necesitas para ser mejor que ayer y que hoy. Tú, que ya has aprendido a vivir la incertidumbre, la exposición a lo letal y la protección de verte aislado e idear soluciones creativas para conectarte y que sabes que aquello que vale la pena cuesta siempre un poco más.


Cuenca eres tú, tu familia, tus amigos, tu pueblo, tu ciudad, tu plan de vida integrado en un territorio histórico con una marcada identidad cultural, de Arte, Patrimonio, Música, Gastronomía y  mucho más. Eres tú. Sin resistencias. Sin culpas. Sin vergüenza por estar aquí y no en otro lugar. Sin miedo al fracaso. Sin excusas para levantar la tierra que adoras. Eres tú y tu capacidad de desarrollar tu máximo potencial, tu talento y seguridad para hacer de esta provincia un lugar en el que cabe la humanidad.


Eres tú, mujer a quien la cruda realidad del territorio se le ha atragantado muchas veces. Tú, que ya lo maquillaste para hacerlo más soportable. Tú, que has asumido que tu descendencia terminará en cualquier otra ciudad e incluso has animado a que así sea. Tú, que miras para otro lado y finges que el éxodo no duele y confías en que habrá una forma de pagar esa factura contigo misma o con aquellos miembros de las familias que tuvieron que irse del pueblo a la ciudad o de Cuenca hacia cualquier otro lugar. No has perdido la esperanza y has conseguido visualizar que algún día serán llamados por un liderazgo fuerte capaz de impulsar un proyecto semilla de oportunidades de empleo y conformar el vivero para atraer emprendedores y empresas para los hijos del territorio que algún día marcharon y quieren regresar y para todos aquellos que ya nunca se irán.


Cuenca eres tú, agricultor o mujer del campo capaz de innovar que te empeñas día a día en desarrollar tu trabajo respetando los ciclos del año y mirando siempre hacia el cielo. Eres tú, que emigraste de tu país para buscar un futuro mejor en este y llegaste hasta aquí para aportar o tú que venías de una gran ciudad y te encaprichaste de ese pueblo pequeño como un lugar de paz y decidiste comprar allí una casa y ser uno más.

Cuenca eres tú que amas el Patrimonio, la Humanidad y la Naturaleza Viva y aquí lo encontraste todo junto en un mismo envase. Eres tú, sea lo que sea que hagas, si trabajas o ya gozas de tu merecida jubilación. Tú si hoy estás aquí, porque Cuenca es todo esto que te conté y mucho más. Es la Edad Dorada que merece envejecer con dignidad habitando su tierra.

Todos somos eslabones de continuidad en un mundo cambiante y polarizado, donde el camino realista para seguir creciendo no lo encontrarás en experimentos, sino en el centro, en la transversalidad, en la solvencia en la gestión, en la solución del reto demográfico social, en el compromiso, la alianza y la lealtad con las personas del territorio, para que entre todos logremos retomar un tiempo perdido que nos permita vivir más felices y con mayor calidad de vida.

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