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Opinión

Astracanadas contra el ferrocarril

El gobierno de Castilla-La Mancha no quiere que se hable del cierre de la línea de ferrocarril Madrid-Cuenca-Valencia. En su afán por ocultar el agravio, que ocasiona a los pueblos a los que deja sin tren, produce una realidad ficticia en los medios de comunicación, llegando a caer en la astracanada.  

El diccionario de la Academia, define astracanada como “farsa teatral disparatada y chabacana”, o bien, “acción o comportamiento públicos disparatados y ridículos”. Cualquiera de las dos acepciones sirve para describir el acto que tuvo lugar el pasado viernes, día 28 de julio de 2022, en Jábaga (Cuenca). 

El motivo de la farsa fue la presentación de los servicios de las Áreas Supramunicipales de Transporte (ASTRA), de las localidades conquenses de Chillarón de Cuenca, Fuentenava de Jábaga, Villar de Olalla y Arcas.  

El acto público fue conducido por el presidente del ejecutivo regional, García-Page, y asistieron al mismo autoridades diversas: el vicepresidente, el consejero de Fomento, los alcaldes de los pueblos, la secretaría de Estado de Transporte, la delegada de la Junta, etc.   

Que parte del ejecutivo regional, después de haber dejado sin ferrocarril a la ciudadanía de tantos pueblos de la provincia ( Vellisca, Huete, Castillejo del Romeral, Cañada del Hoyo, Cardenete, Carboneras de Guadazaón, Arguisuelas, Yémeda y Víllora), pretendan compensar el estropicio ferroviario resucitando el antiguo servicio de autobuses de pueblos colindantes a la capital, es todo un prodigio de progreso.  

No participaron en la aireada astracanada de Jábaga, los alcaldes de los municipios, firmantes del escrito de alegaciones ante el Ministerio de transportes, solicitando que se declare la nulidad del expediente de cierre de la línea de ferrocarril Madrid-Cuenca-Valencia, de interés general, y se proceda a su reapertura.  

Lo más inquietante de la insuperable proeza del gobierno regional es que, además de llamar plan de movilidad al cierre del ferrocarril, pretenda rematar su gesta antidemocrática contra el ferrocarril, viajando en agosto a Centroamérica para vender Cuenca como parque temático a una multinacional (o fondo buitre, vaya usted a saber). 

Considerando el historial de despojos (Caja de Ahorros de Cuenca, Centro regional de RTVE, Conservatorio Superior de Música) y de inversiones fracasadas (Estación del AVE, centro de recepción de Turistas, bosque de acero y cristal) promovidas por la región, el ayuntamiento y la diputación en Cuenca capital, este viaje de vacaciones de los destructores del ferrocarril, a costa de los contribuyentes, puede ser una astracanada ruinosa.  

Ante el viaje veraniego de estos cargos públicos, surgen inevitablemente algunas preguntas: ¿qué van a ofrecer los poderes públicos de la región a las empresas multinacionales para que arriesguen su capital, en la provincia que el gobierno regional no quiere invertir fondos europeos? O bien: ¿la ciudadanía de la provincia de Cuenca puede confiar en los destructores del ferrocarril, cuando viajan en busca de inversiones empresariales de las multinacionales centroamericanas, para una provincia que ha sufrido los mayores agravios y despojos de la región?  

Que los políticos regionales, adiestrados en adoptar decisiones antidemocráticas y sin respetar los procedimientos establecidos por la ley, viajen a Costa Rica para mirar por Cuenca es de lo más preocupante. Se trata de un país donde los fondos buitre operan en paraísos fiscales y no están sujetos a ningún tipo de control ni tributación. Suelen presentarse como empresas honorables, para conseguir subvenciones y ayudas públicas, con el objetivo de obtener beneficios inmediatos y salir de la comunidad cuanto antes.  

A la vista de la crítica situación actual, opino que no nos debemos dejar impresionar por las astracanadas veraniegas del gobierno regional contra el ferrocarril. Creo que, como dijo García-Page, tenemos que seguir peleando a muerte por la renovación del tren convencional.  

La lucha es importante porque nos ayuda a mantener tensa la rebeldía cívica, como actitud radical. La rebeldía es fundamental, para impedir que la provincia corra el riesgo de sufrir más cacicadas de políticos adiestrados en el abuso del poder, con tendencia al despojo de instituciones, bienes y servicios públicos de nuestra provincia despoblada, que suelen compensar con inversiones fracasadas, ruinosas o inútiles.  

Por lo tanto, el próximo martes 2 de agosto, a las once horas, estaré plantado frente a la Casa del Pueblo de Cuenca, en señal de protesta por el cierre antidemocrático de la línea de ferrocarril de interés general Madrid-Cuenca-Valencia, y para manifestar mi indignación por el abuso de poder, de los gobiernos, que lesiona los derechos fundamentales de la ciudadanía de los pueblos de la provincia.