A mi admirado Antonio Pérez
Cuenca sin Antonio Pérez no es la misma. Te cruzabas con él cuando atravesaba la plaza mayor para comprar el periódico y tomar un café. Lo encontrabas en las librerías charlando con la gente, mientras hojeaba las novedades y recogía sus encargos de libros. Podías coincidir con él en el Convento de las Carmelitas, sede del museo y Fundación que desde hace veinticinco años expone su asombrosa colección de pinturas…
















