Cultura

Espido Freire reivindica la pausa en la Feria del Libro y recuerda que Cuenca “se lee despacio”

La escritora Espido Freire ha inaugurado la feria del libro Cuenca Lee con un pregón en el que ha reivindicado que esta ciudad, como un libro, “se lee despacio”.

El tiempo, la memoria y el silencio han sido protagonistas de la intervención de Espido Freire, que se ha alegrado de que “nos reunamos para celebrar algo que no hace ruido, que no compite por nuestra atención y que, sin embargo, nos ha alimentado durante siglos: un libro”.

Freire ha recordado que “leer es apartarse del mundo para volver a él de otra manera” y que “hubo un tiempo, no hace tanto, en el que el silencio no era sospechoso y sentarse a leer no parecía una pérdida de tiempo imrpoductiva”.

“En ese tiempo, abrir un libro no suponía competir contra mil voces, sino entrar en uns sola y quedarse allí como quien huele pan caliente”, ha insistido.

La escritora ha comentado que en estos tiempos de “urgencia, en la que todo nos reclama”, el libro “nos espera” y quizás por eso “lo dejamos para luego “y quizás por eso lo dejamos para luego, para cuando haya tiempo, para cuando acabe el día, para cuando la vida se calme, para el verano, para cuando jubile, para ese momento que nunca llega.”.

Mientras tanto, Freire advertencia que “se nos escapa el mundo que no está en este mundo”,

La autora entiende que leer “nos exige lo que más escasea: la atención”, pero también nos propone un gesto de “rebeldía”, porque “mientras el mundo nos quiere acelerados, el libro nos quiere quietos”.

“La literatura no solo añade su tiempo al mundo, nos lo revela”, ha incidido Freire, que también se ha preguntado por qué leer en una época de inteligencias artificiales. En su opinión, la respuesta es que las máquinas “no saben leer, porque leer no es solo recibir información. Podemos pedirles que imiten un libro, pero nadie puede leer con nosotros”

En ese sentido, ha defendido la lectura como “una declaración de futuro” en la que está en juego “el tipo de personas que queremos ser”.

A continuación la pregonera, que visita con frecuencia la ciudad, ha hablado de su experiencia en ella y con sus autores. Considera que Cuenca “sabe de tiempo, de capas, y de silencio” y aquí, “las cosas no se entregan de golpe, no son obvias, seducen poco a poco, como en los libros”.

Por ello, Espido Freire siente que “un paseo por las calles de Cuenca se parece mucho a leer: hay que detenerse, hay que mirar y hay que aceptar que no todo se entiende al primer vistazo”.

“Cuenca se lee despacio”, ha reiterado la pregonera antes de acordarse de los autores Federico Muelas, Diego Jesús Jiménez, Clara María Jesús, Soco Cordente o a Raúl del Pozo “que está aguardándonos al otro lado del río y que siempre llevaba esta tierra en su mirada”.

También se ha acortado de los artistas plásticos, como Antonio Saura, Fernando Zóbel, Gustavo Torner y Gerardo Rueda, quienes colgaron “la abstracción sobre el abismo”

“Cuenca no distingue la belleza del riesgo”, ha manifestado la escritora sobre una ciudad “que ha acogido a quienes saben mirar de otro modo”.

La pregonera ha concluido deseando que la feria Cuenca Lee sea “un espacio de pausa” en el que la gente “encuentre un libro que lo acompañe por mucho tiempo o vuelva a uno que había olvidado”.

La periodista Noelia Caballero ha presentado un acto tras el que Espido Freire, acompañada de las autoridades, ha cortado la cinta inaugural de esta feria del libro que se desarrollará hasta el 3 de mayo.

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