Como usuario en bicicleta por la ciudad de Cuenca quería poner de manifiesto el abandono institucional de este medio de transporte tan ecológico y saludable. Me avergüenzo de mi ciudad, que sólo tiene tres carriles bici, uno en la Hoz del Júcar, otro en el nuevo hospital y un tercero con el firme en mal estado en la Ronda Oeste, en comparación con cualquier otra ciudad de la región, de España o de Europa.
El Excmo. Ayuntamiento de Cuenca ha excluido las bicicletas de la zona peatonal de Carretería, incluso cuando deja pasar a los coches de reparto o cuando está vacía, y tiene una política que mantiene desamparados a los ciclistas. Con un entorno privilegiado para la bicicleta de montaña y un gran número de ciclistas, no se ha hecho nada para favorecerla.
Lo primero que piensa un padre si su hijo quiere montar en bici por la ciudad es que las calles no son seguras. Muchos conductores que tienen delante un ciclista sólo piensan en adelantarlos, sin tener en cuenta la distancia de seguridad, como si no tuviéramos derecho a estar en la calzada. El Excmo. Ayuntamiento no da prioridad a los ciclistas y parece dejar la ciudad sólo para los coches, que inundan nuestras calles.
Con los combustibles muy caros por efecto de la guerra, sería el momento de cambiar, para favorecer la movilidad sostenible. Sería suficiente con poner señales que den prioridad a los ciclistas, que pinten un carril bici en la calzada, y que informen de la normativa que la mayoría de la gente desconoce, como por ejemplo que se puede adelantar a un ciclista o grupo de ciclistas pisando la línea contínua.
Pablo Martínez Espejo es presidente del club “En Ruta” de Cuenca
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