Cultura

Un extraordinario Concierto Poético deja al público cerca de la absoluta felicidad

Bach siempre es Bach y las cantatas 61 y 62, tituladas ambas “Nun komm der Heiden Heiland” y escritas por el maestro alemán en diferentes años, son dos incontestables obras maestras de la historia de la música del que para muchos es el mejor compositor. Pero lo vivido anoche en la Biblioteca de La Merced dejará una huella imborrable en el recuerdo de todos y cada uno de los asistentes.

El público, que llenó de nuevo la sala hasta los topes, estuvo muy cerca de la felicidad, sus corazones palpitaron, vivió sentimientos incomparables y una emoción sin medida… los mismos síntomas que definen el síndrome de Stendhal. Probablemente éste sea el diagnóstico de quienes vivieron una noche que tardarán en olvidar.

Si la calidad de cada uno de estos músicos extraordinarios fuera poca Concierto Poético preparó unos textos para explicar detalladamente frases y referencias de las diferentes partes de la cantata 61 que ayudaron a comprender mejor tan bella música y algunos de los porqués de su escritura. Solo quien conoce ama. Y saber el significado de los recitativos y las imágenes que sirvieron de referencia para su escritura, como por ejemplo el nacimiento de Jesús o la entrada en Jerusalem, consigue que la música alcance otra dimensión. Además, la traducción de los textos del alemán ayudó al discernimiento de la cantata.

El silencio volvió a ser sepulcral y las voces de los cantantes emergieron y resonaron  en una madera tan apropiada como sala de conciertos. Los propios artistas al acabar el concierto volvieron subrayar la calidad del experto público de Cuenca y el respeto pétreo de la audiencia. La comunión artistas-publico volvió a ser total.

Si la cantata 61 alcanzó otra dimensión qué decir de la 62 con una entrada triunfal que dejó boquiabierta a la sala y un final en el que se vivió el aplauso más largo de este III Ciclo de Adviento. Tras el bis, que acabó de elevar la emoción, el público maravillado parecía no reaccionar y por unos instantes dudaba en querer abandonar la biblioteca. Este ha sido el grandísimo broche final de un III Ciclo de Adviento de la Semana de Música religiosa de Cuenca que ha tenido una respuesta inmejorable por parte del público. Se han agotado las localidades de todos los conciertos y el altísimo nivel musical dejan un extraordinario sabor de boca para las próximas citas en la que ya trabaja la Semana de Música Religiosa de Cuenca.

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