Opinión

Debates contra el ferrocarril Madrid-Cuenca-Valencia y los fondos europeos

En un debate actual sobre el ferrocarril debemos partir de la premisa, de que la Unión Europea propuso, para el siglo XXI, “transformar la economía de la Unión”, para lo cual declaró el año 2021 como el Europeo del ferrocarril. A continuación, debemos tener en cuenta que, según las autoridades europeas, es indispensable promover la “modernización y renovación de las líneas regionales infrautilizadas, para lograr un bajo impacto ecológico y favorecer la cohesión social y económica”. Por último, tenemos que considerar que la Unión Europea, para impulsar que los estados lleven a cabo esa transformación, ofrece inversiones significativas en el contexto de los fondos de recuperación.   

Por lo tanto, cuando la ciudadanía de la provincia de Cuenca solicita de la Junta que invierta parte de los fondos de recuperación y resiliencia, en la modernización del ferrocarril, no actúa en contra de las directrices de la Unión Europea, ni está pidiendo que la Junta invierta miles de millones de euros, para construir un ruinoso aeropuerto, en una Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA). Lo que pide la provincia es, sencillamente que, siguiendo las recomendaciones europeas, se invierta en modernizar la línea del ferrocarril regional existente, Madrid-Cuenca-Valencia. 

Pues bien, si partimos de estas consideraciones es desolador comprobar cómo argumentan, en los plenos de las Cortes de Castilla-La Mancha, quienes actúan como portavoces de los partidos, cuando debaten sobre el ferrocarril. Para esas personas, las recomendaciones de la Unión Europea sobre la modernización del ferrocarril no existen, el Pacto Verde Europeo no ha tenido lugar, en Cuenca no hemos sufrido la Covid-19 y los fondos europeos de recuperación y resiliencia no se han aprobado. Sus señorías discurren, según veremos, como si no estuviéramos en Europa y el único problema sea como “exprimir los fondos europeos” (según el alcalde de un lugar de la Mancha), dejando fuera Cuenca.  

En el debate de las Cortes sobre el ferrocarril, nadie menciona que los fondos europeos deben prestar especial atención a las zonas que padecen desventajas naturales o demográficas, tampoco aluden a que la aplicación de los fondos debe llevarse a cabo, teniendo en cuenta la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Olvidan sus señorías apuntar, que los fondos europeos no permiten la destrucción del ferrocarril, ni la segregación de territorios. Asimismo, llama la atención que ignoren que los criterios de despoblación, cohesión, corrección de los desequilibrios y el desarrollo sostenible, deben ser claves para la distribución de los fondos europeos.  

Nos quedamos atónitos, ante quienes representan a Cuenca, cuando nos intentan persuadir, de la bondad de la destrucción de la línea de ferrocarril Madrid-Cuenca-Valencia y el altruismo del Ministerio de transportes, movilidad y agenda urbana. Es generoso el chantaje del ministerio, nos dicen, porque con cargo a su presupuesto -que todos pagamos-, subvenciona a las personas que viven en Cuenca capital, durante tres años, para que accedan a muchos trenes de Alta velocidad, tengan bonos para la línea de alta velocidad, mejores horarios para Alta velocidad, reabre trayectos – cerrados con la Filomena- de Alta velocidad y fomenta planes urbanísticos en los terrenos públicos de las estaciones, que no son de alta velocidad.  

Asombra más que el chantaje ministerial, comprobar la energía que dedican sus señorías, a debatir sobre cómo gastar la financiación de la Unión Europea”

No obstante, asombra más que el chantaje ministerial, comprobar la energía que dedican sus señorías, a debatir sobre cómo gastar la financiación de la Unión Europea. Los plenos de las Cortes regionales, debatieron sobre los fondos europeos no porque persigan la equidad en su distribución, sino para eliminar la burocracia, el control y facilitar el gasto. Es lo que sucedió cuando se aprobó el proyecto de ley, del grupo socialista, de Medidas Urgentes de agilización y simplificación de procedimientos, para la gestión y ejecución de los fondos de recuperación por la Covid-19.  

En la mencionada ley, el Gobierno regional propone facilitar la gestión de los fondos europeos y, desde el grupo socialista, un diputado defendió la necesidad de eliminar burocracia ante la premura con la que la ciudadanía necesita los fondos Covid-19, rechazando las propuestas de crear agencias independientes porque “vamos a contar con no demasiado tiempo y sí con muchísimo dinero”.   

La ley para agilizar el gasto, se define como “una herramienta para que, con medios propios, podamos hacer frente al reto de gestionar unos recursos que deben ser una oportunidad, no solo para dar respuesta a los efectos negativos de la pandemia, sino también para impulsar con firmeza un cambio del modelo productivo, en definitiva, una modernización de la región”.  

Por lo tanto, es posible concluir que, engañando a una parte del pueblo soberano que les nombró, sus señorías tienen gran interés en gastar con rapidez los fondos de la Unión Europea -muchísimo dinero-, dejando fuera, de la modernización de la región, a la provincia de Cuenca. Solo así podemos entender, el inaudito comportamiento de quienes, en vez de dar una oportunidad a la gente de Cuenca, la discrimina invocando argumentos del siglo pasado y ofreciendo graciosos privilegios ministeriales, con tal de propiciar la destrucción del ferrocarril, los negocios inmobiliarios y la defensa de los espurios intereses del partido político que les reclutó.