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El Ministerio de Transportes cree que su modelo de movilidad para Cuenca puede ser una referencia europea

En declaraciones a los medios de comunicación, la secretaria general de Transportes y Movilidad del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, María José Rallo, ha asegurado que el objetivo del proyecto de movilidad para la provincia que defienden las administraciones “no es cerrar la línea ferroviaria, el objeto es realmente dotar al territorio, maximizando el beneficio social del dinero público que destinamos para mejorar esas opciones de movilidad”.

En este sentido, Rallo ha argumentado que por cada viajero que se sube al tren convencional entre Aranjuez y Utiel, entre el conjunto de todos los españoles, pagamos 123 euros, y supone al año cerca de 10 millones de euros, “que se pueden utilizar de manera mucho más eficientes para acercarnos a dar mejores servicios a los ciudadanos, porque el hecho de que un tren vaya vacío implica que no está resolviendo las necesidades de nadie, esa es la realidad”.

Al mismo tiempo, no ha dudado en calificar este proyecto como “revolucionario”, en el sentido de las funciones que va a suponer para los ciudadanos, y del impacto territorial y en la ciudad que puede tener el proyecto. “Cuenca va a ser pionera, y es la primera vez que desde el Ministerio queremos financiar servicios y actuaciones que no son de nuestra competencia porque creemos que maximiza el valor social del dinero público”.

“Nos gustaría que fuera una experiencia de éxito”, ha deseado Rallo, porque si sale bien xCuenca “va a ser referencia a nivel europeo en donde todo el debate de maximizar las opciones de movilidad en todas las zonas rurales de Europa está en boga, por lo que estamos ante una oportunidad que creemos que hay que aprovechar”, ha incidido la secretaria de Estado.

LA ACTUAL INFRAESTRUCTURA ESTÁ “OBSOLETA”

En primer lugar, en un briefing a los medios de comunicación, el Ministerio de Transportes ha explicado que la situación de la actual línea del tren convencional ha quedado obsoleta, siendo de vía única, con unas curvas con un radio de entre 400 y 500 que no permite tener una velocidad mayor a 60 kilómetros por hora al ferrocarril, y una inclinación de en torno a 18 mm, lo que tampoco permitiría el transporte de mercancías en grandes cantidades.

Además, debido a estas características, el tiempo de viaje entre Aranjuez (Madrid) y Utiel (Valencia) es de 4 horas y media, frente a la hora y 40 minutos del trayecto entre Madrid y Valencia a través de la línea de Alta Velocidad.

Esta línea pasa “por muy pocos pueblos”, estando las estaciones situadas a una media de 2 kilómetros de distancia de las localidades, por lo que haría falta un transporte alternativo para llegar al ferrocarril.

Del mismo modo, tras la puesta en marcha en febrero de un autobús entre Cuenca y Utiel que recorre el mismo trazado que el tren regional, el Ministerio ha asegurado que va a ser “muy difícil” competir con este bus, “que está dando un servicio más eficiente y la gente, se está viendo, se está decantando por la carretera”.

Otro punto clave que ha expuesto el ministerio es la ocupación y el costo para las arcas públicas de esta línea. La demanda media de la línea es de 37 viajeros por tren, con una ocupación máxima en el tramo más lleno de 17 viajeros, por lo que lleva al MITMA a compensar al operador con 123 euros por viajero, lo que supone 9,85 millones de euros al año.

Al contrario, la línea de alta velocidad tiene una demanda media de 293 viajeros por tren, lo que supone una compensación de 11,4 euros por viajero y 90.000 euros al año.

DEMANDA DEL SERVICIO DE AUTOBÚS Y CONCLUSIONES DEL MITMA

Por otro lado, en cuanto a la demanda, el Ministerio ha explicado que se está apreciando cómo hay un crecimiento durante este 2021 de la demanda del servicio prestado por autobús, una demanda que no se detecta en el tramo servido por el tren convencional.

Las razones, siempre según el MITMA, es que el autobús, al pasar por el centro de los pueblos, está ganando demanda, y supone mayor interés por el ciudadano porque ya no tiene que desplazarse entre 2 o 3 kilómetros a la estación ferroviaria más próxima.

De esta forma, el MITMA ha llegado a las conclusiones de que, por mucho dinero que se invierta en mejorar la actual infraestructura, la línea Aranjuez-Utiel no puede dar una respuesta satisfactoria a las necesidades de movilidad de los ciudadanos, ni tampoco al transporte de mercancías, porque en 20 años que lleva este sector liberalizado “nadie se ha puesto en contacto con el ministerio para operar la línea”.

Por tanto, el ministerio ve deseable buscar una solución de movilidad “adaptada al siglo XXI y que responda a las necesidades de los ciudadanos de la zona, incrementando las posibilidades y frecuencias en sus desplazamientos”.

En lo referente a la capital, a juicio del ministerio, Cuenca tiene la “gran oportunidad” de llevar a cabo una transformación urbana “sin precedentes” y configurarse como un centro intermodal de transportes, y además, una vez puesta en marcha las rutas verdes, este uso alternativo de la línea generará nuevas posibilidades de desarrollo económico para la provincia.







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