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La regularización de inmigrantes comienza comienza en Cuenca sin aglomeraciones, pero con algunas dudas

Estabilidad, tranquilidad y poder aportar “más” al Estado son algunos de los beneficios que han enumerado varios inmigrantes que han cursado los trámites de regularización este lunes en Cuenca y en el resto de las capitales de Castilla-La Mancha, tal y como han relatado en declaraciones a Europa Press.

En Cuenca, la jornada ha arrancado sin aglomeraciones, pero con dudas y confusiones relacionadas tanto con el lugar donde iniciar el procedimiento como con los papeles necesarios y, en particular, el denominado certificado de vulnerabilidad.

Diana lleva tres años viviendo en Campillo de Altobuey, “trabajando en negro como interna, en bares, en casas”. Aunque en ningún momento se ha visto amenazada con la expulsión, sí que tiene ganas de poder legalizar por fin su situación. Ya había intentado regularizar, sin éxito su situación por otras vías y ahora se ha topado con el problema de conseguir el certificado de vulnerabilidad, “que nadie sabe cómo se obtiene”.

“La característica que se había vendido de esta regularización es que no requería los mismos requisitos que las otras, pero en realidad es como un arraigo sociolaboral salvo que tengas ese certificado de vulnerabilidad”, explica su acompañante, Sergio, que no acaba de entender este documento “porque se supone que ella no puede tener ingresos oficiales, porque no puede trabajar oficialmente. ¿Si va a ser por eso, deberían repartirlo en la calle como volantes, no, porque la gente que no está regularizada no puede trabajar?

El modelo de certificado de vulnerabilidad está disponible en la web del Ministerio de Migraciones y debe ser firmado por una administración pública competente en asistencia social o por una entidad del Tercer Sector u Organización Sindical inscrita en el Registro de Colaboradores de Extranjería.

Diana, al no tener cita, no ha podido ser atendida, pero sí que ha conseguido un contacto de Comisiones Obreras en el que va a recibir información sobre el proceso.

Aunque la tramitación se realiza en la Seguridad Social y en las Oficinas de Correos, han sido muchas las personas migrantes que han acudido este lunes a la Oficina de Extranjería, situada en el parque de los Moralejos, ya sea por desconocimiento de que no se hacía el papeleo allí o para pedir información sobre este asunto.

En estas dependencias se ha presentado Walter Antonio, natural de Nicaragua que lleva en Cuenca siete años “que han sido conflictivos en cuestiones de documentos, porque perdí el pasaporte y desde entonces me he visto en problemas”.

Durante este tiempo, con otro pasaporte, ha intentado regularizar su situación y, mientras tanto, ha trabajado de camarero y de cocinero en Cuenca capital. 

 “Los que venimos queremos trabajar honradamente, no vengo a hacer daño a este país”, insiste Walter Antonio, que afirma “tengo fe en Dios, que es lo más grande, de  que a esta gente le toque el corazón y podamos regularizar esta situación”.

Este nicaragüense ha acudido con todos los papeles que solicitan:  certificado médico, de empadronamiento y el informe de vulnerabilidad. Espera que con todo esto sea suficiente para obtener al fin los papeles, “porque no sé lo que pasa en este país, que parece que a las personas que vienen a buscar fechorías y a meter droga, le dan rápido los documentos, pero al que anda honrado, honrado le va”.

ALBACETE

En Albacete, el paraguayo Luis Biedma, de 46 años, ha sido el primer migrante en entregar toda la documentación en la sede de Correos. “Fui el primero. Me atendieron muy bien”, ha afirmado Biedma, que asegura que el proceso “es muy sencillo” y que la regularización, en caso de ser aceptada, le daría “una tranquilidad para seguir trabajando y aportando al país”.

De su lado, José Luis Pérez, ingeniero aeronáutico venezolano de 42 años, que llegó a España en octubre y que confía en que su regularización le permita entrar al mercado laboral. “Creo que el proceso va a ser beneficioso para todos. Si podemos trabajar legalmente vamos a aportar mucho más a la Administración”, asegura.

Asimismo, José Luis López, colombiano de 53 años, ha acudido a Correos con su familia y confía en que la regularización “sea un éxito”, aunque confiesa que no sabe cuánto tardarán en enviarle la resolución por e-mail. “Llevo aquí escasos 8 meses y sería ideal porque podríamos entrar a trabajar”, algo que facilitaría la situación de su familia. “No es fácil llegar a un país extraño, y sin documentos no hay oportunidades”, asevera López.

La Oficina Municipal de Atención Ciudadana de Albacete ha abierto este lunes con una cola de más de cien migrantes para solicitar la documentación requerida para el proceso de regularización.

Mientras los funcionarios disponen mesas en la calle con formularios y bolígrafos para acelerar los trámites ante la alta asistencia, el colombiano Wilkerson Jesús Pérez, de 20 años, aguarda su turno para pedir el informe de vulnerabilidad, el último de los documentos que le faltan de cara a una regularización “que significa mucho” para él, tras año y medio viviendo en España.

“A esto vine a este país, a regularizarme, salir adelante y tener un futuro mejor”, explica, ya que la situación en Colombia limita a muchos a “hacer cosas malas” para sobrevivir, motivo por el que decidió emigrar para emprender una nueva vida.

CIUDAD REAL

En Ciudad Real, Marcela Dorado y Camilo Orozco han vivido durante siete años en la provincia de Ciudad Real sin papeles, criando a sus dos hijos en la localidad de Cózar, un entorno rural donde encontraron estabilidad.

Durante ese tiempo, han trabajado en el campo de forma irregular, encadenando jornadas sin contrato y dependiendo de oportunidades puntuales. “Han sido complicados por el tema del trabajo”, han explicado, subrayando que la falta de documentación les ha impedido acceder a empleos más estables o a sectores fuera de la agricultura.

La regularización iniciada ahora en España supone para ellos un punto de inflexión. Su objetivo pasa por poder formarse y encontrar un trabajo con horarios compatibles con el cuidado de sus hijos. Mientras tanto, destacan la acogida recibida en Cózar, donde han construido su vida y donde, pese a las dificultades, han logrado salir adelante. “El propósito de nosotros es la estabilidad en España”, han asegurado.

En la misma línea, Eduardo Hurtado y Tania Yeraldine llegaron hace apenas un año a la provincia de Ciudad Real, tras pasar por Madrid y Valdepeñas, y han encontrado en el campo su única vía de subsistencia.

Sin papeles, han tenido que aceptar trabajos sin contrato en sectores donde la economía sumergida sigue siendo la única puerta de entrada. “Buscar en lo que uno se desenvuelve mejor es difícil porque te piden documentación”, han señalado.

La apertura del proceso de regularización ha cambiado sus expectativas de forma inmediata. Ambos ven en esta medida la oportunidad de acceder a empleos acordes a su experiencia previa, desde la carpintería hasta el trabajo en atención telefónica.

En el caso de Eduardo, su objetivo pasa por hacerse autónomo y emprender su propio negocio de carpintería en España, una aspiración que hasta ahora no había podido plantearse sin documentación.

“Podemos trabajar y cotizar”, han destacado, poniendo el foco en la posibilidad de construir una vida más estable para sus dos hijos en la provincia, donde aseguran haber sido bien acogidos, y empezar una nueva etapa con derechos laborales plenos.

Santiago Hurtado, hermano de Eduardo, ha cumplido un año en España trabajando también en el campo sin contrato. Llegó desde Colombia a Madrid y acabó asentándose en la provincia, siguiendo las oportunidades laborales que iban surgiendo. Durante este tiempo, ha trabajado “en negro”, sin garantías ni estabilidad, dependiendo de lo que le ofrecieran en cada momento.

La regularización en marcha ha sido recibida con cautela primero y con alivio después. “No lo creía”, ha reconocido, aludiendo a los rumores que ponían en duda la medida.

Ahora, tras presentar la documentación, espera una respuesta que le permita acceder a un empleo formal y mejorar sus condiciones de vida. “Da más tranquilidad”, ha resumido, convencido de que contar con papeles le permitirá aspirar a trabajos acordes a su experiencia previa y reforzar su integración en España.

TOLEDO

De la oficina de Correos de la calle Duque de Lerma en Toledo ha salido Abdilla, natural de Marruecos, ha destacado la facilidad del proceso y la celeridad con la que ha podido formalizarlo en esta oficina.

Tras presentar la documentación pertinente, tendrá que renovar su pasaporte y culminar el proceso en Toledo. Trabaja en una finca en Talavera “en el campo” y después de pasar muchas temporadas en Marruecos, podrá estar al lado de su familia. “Ahora estaré mejor”.

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