Tenemos la suerte de tener un río que pasa por el centro de la ciudad, el Júcar. Hay personas que paseamos a diario por sus riberas y nos damos cuenta de la degradación de la zona. Está lleno de maderas secas, por árboles que se han caído o que se han cortado y allí se quedan. Después de la crecída del río, ha quedado todo lleno de basuras, ramas, resulta alucinante ver los colgajos en los árboles de las toallitas que se tiran por el WC, después van al río y cuando sube el nivel del agua se quedan colgadas a modo de adornos de navidad macabros.
Quien quiera puede hacer la prueba de coger uno de esos amasijos en las ramas de los árboles e intentar deshacerlo y encontrará las dichosas toallitas y las pobres hojas nuevas pugnando por salir, a parte de las toallitas también podemos encontrar hilo de pescar, y plásticos, que también hacen de trampa mortal. En una de las orillas del río se puede ver hasta trozos de la alfombra que pusieron en la pasarela de los institutos, y que tuvieron que quitar hace ya años, muchos años, pero la mierda que tiramos al río no se degrada, queda depósitada y de vez en cuando sale a flote a modo de testimonio de que somos la especie más dañina para el medio natural. Supongo que el Ayuntamiento dirá que no es de su competencia, ni el río ni sus riberas, es discutible, y que la competencia es de la Confederación hidrográfica del Júcar, y yo me pregunto, ¿cuando ha sido la última vez que el Ayuntamiento ha hecho un requerimiento-ultimatum a la CHJ?. Yo no he visto preocupación por parte del Ayuntamiento de Cuenca porque los alrededores del río estén hechos un asco.¿ Es que no ven el riesgo de incendio que hay? Ahora que empieza la campaña para los pirómanos, debido a la “pelusa” de los chopos?. Está claro que entre las prioridades de este Ayuntamiento, ni de los que le precedieron , está el hacer una zona, maravillosa de la que sentirnos orgullosos, como se ha hecho en otras ciudades, enseñarnos a amar lo más valioso que tenemos, nuestro patromonio natural. En honor a la verdad he de decir que la gente es muy incívica y que se van a la orilla del río y allí dejan los botes, botellas, bolsas, pañales, compresas, tampones, preservativos y pañuelos de papel, comunmente llamados clinex, muchos clinex, Ahora estas zonas también son para el botellón como ocurrió el pasado 16 de abril, la “Fiesta del Campus”, un macrobotellón celebrado de forma paralela a la fiesta que se estaba desarrollando en el negocio “La Ceca” con su famosa entrada por una pasarela sobre el caz del río, osea de uso público y que el Ayuntamiento y la Gerencia de urbanismo, legalizó para uso particular de dicho negocio. Al día siguiente los vasos en el río, daban muestra del disparate.
Hablando de incivismo, hay que acordarse de los chicos y chicas de los institutos que se bajan al río y tiran sus desperdicios, montaña abajo, para que resulte más difícil recoger, aunque tengan una papelera a escasos metros. No les vendría mal la denostada asignatura “Educación para la Ciudadanía”, pero esa es otra guerra.
Mención especial requiere” el mercadillo” que cada martes cuando se van los puestos lo que queda es un mar de plásticos y si es un día de viento antes de que lo limpien ya han acabado en el río. ¿Sería tan difícil dotar a cada puesto de un contenedor de esos pequeños y hacer una labor pedagógica y que no se tirara ningún plástico al suelo?, cómo es posible que no se pongan unos urinarios portátiles,¿ donde hacen sus necesidades los vendedores que se pasan horas en los puestos? Ya lo digo yo, por la zona y donde pueden.
Esas alcantarillas que cuando llueve en vez de tragar, escupen toda clase de residuos que intentamos sortear como podemos.
Señores del Ayuntamiento, no se puede mantener el río y sus alrededores en estas condiciones. Arréglenlo, límpienlo y vigilancia de la zona sobre, todo ahora, en primavera que ya sabemos que hay mucho imbécil con mechero. Bueno lo de la vigilancia merece capítulo aparte. Sabemos que la policía local está apagada o fuera de cobertura por falta de efectivos, que es lo que ellos mismos se encargan de decir cada vez que se les requiere.
Tenemos un tesoro natural, el río Júcar en el que hay nutrias, grullas, carpas, truchas , barbos y los árboles albergan a una gran variedad de especies de aves. Pasear por la orillas del Júcar y escuchar el canto de los pájaros es de las actividades más relajantes que se pueden hacer y es gratis. Por favor, cuidemos de esta zona, es nuestro pulmón natural para los días de canícula y la zona a la que acuden las personas con escasos recursos, por no tener casas acondicionadas, y no poderse gastar todos los días el dinero para entrar a las piscinas municipales, en los últimos años en muy común ver a estas familias con nevera portátil en mano pasar el día en la orilla del río, o a pandillas de muchachos con sus litronas, sus bolsas de patatas o de lo que sea y dejar allí sus desperdicios y es que hay una frase “la mierda llama a la mierda” siento la ordinariez pero es muy gráfica.
Señores del Ayuntamiento de Cuenca, hagan el favor de preocuparse por el río y sus alrededores y hagan que nos impliquemos todas y todos en la tarea. Hagámoslo por nosotros y por las nuevas generaciones es imperdonable dejarles una herencia envenenada.
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