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Opinión

¿Descarrilamos?

La noticia levantaba acta de un infortunio: un desprendimiento de tierras con motivo de la última tormenta en forma de gota fría provocaba el descarrilamiento, afortunadamente sin daños personales, de un tren en la línea de ferrocarril convencional Madrid-Cuenca-Valencia.

Un imponderable de la naturaleza, sin duda, pero a mí me sonó a algo más. Las adversidades del destino a todos nos igualan, en modo alguno es así con sus efectos y consecuencias.

Dicho de forma más castiza: al perro flaco todo se le vuelven pulgas.

Una vez sobre los raíles no es fácil que un convoy se salga de su camino, pero a veces ocurre.

Cuenca ha circulado sobre raíles en las últimas décadas, a veces con algo de impulso, las más por inercia, en piloto automático con frecuencia, sin necesidad de decidir la dirección porque las vías nos conducen.

Cuenca ha circulado sobre raíles en las últimas décadas, a veces con algo de impulso, las más por inercia, en piloto automático con frecuencia”

Los raíles de una ciudad que obtuvo la declaración patrimonial, una ciudad de jubilados, funcionarios y bancarios, viviendo del pasado sin vocación de un futuro mejor. Una ciudad que vive más a costa de la provincia que lo que a ella entrega.

Asumiendo estoicamente las pérdidas y perjuicios que este modo pasivo de conducirse en la vida acarrea. La más importante de ellas no es otra que convertir a Cuenca en un lugar en el que la primera opción es marcharse en busca de trabajo y oportunidades.

Y el problema con la inercia es que se acaba, y cada vez hay menos funcionarios y bancarios, y los jubilados migran en invierno a latitudes más templadas.

El problema con la inercia es que la mayor empresa de la ciudad es el hospital, una infraestructura heredada por la condición de capitalidad, un hospital que no es universitario, como sí lo son los de Albacete, Toledo y Ciudad Real, razón que puede llevar a algunos profesionales a marcharse. Como también nos marchamos los conquenses en busca de diagnóstico y tratamiento a otros hospitales.

Que las autoridades evalúen las causas y medidas de seguridad comprometidas en este accidente, a mí, quizá porque tuve un mal día, me hizo pensar que Cuenca estaba descarrilando.







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