Se llama Esperanza
No somos víctimas del hechizo de Dios. Dios no embruja ni hipnotiza: llama, propone, acompaña. La fe no es un deslumbramiento pasajero, sino una respuesta libre a una presencia que permanece. El día después de las procesiones del Corpus y de los encuentros amigables, todavía late el Espíritu Santo en lo escondido, y sigue presente el Cuerpo y la Sangre de Cristo sobre los altares de los pueblos más pequeños,…















