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Rozalén llena la Fundación Antonio Pérez y confirma su calidad humana en una gratificante charla con Collado

María Rozalén se ha abierto el pecho en canal para repasar los hitos de su carrera y compartir algunos de sus sentimientos más profundos en la tercera de las jornadas del ciclo Malos Tiempos para la Lírica de la asociación Babylon Festival.

Desde las cuatro y media de la tarde, casi tres horas antes de la cita, ya había personas haciendo cola a las puertas de la Fundación Antonio Pérez para coger el mejor sitio para esta charla que la artista ha compartido con el taranconero Javi Collado, al que conoció hace dos décadas en un voluntariado en Bolivia y con el que tiene un vínculo que la fama nunca ha podido romper.

Esa familiaridad ha facilitado que fluyera una conversación que ha recorrido la historia de Rozalén desde sus inicios. El punto de partida ha sido Letur, pueblo de Albacete al que llegó su padre para ejercer como sacerdote, que terminó colgando los hábitos tras conocer allí a la mujer de su vida. «Soy el resultado de una historia de amor dolorosa, porque mi padre murió sintiéndose sacerdote», ha admitido Rozalén.

La compositora ha rememorado sus comienzos musicales con la bandurria en una rondalla. Posteriormente ha reconocido que llegó a renegar de estos orígenes, pero a medida que fue creciendo, se reconcilió con la música tradicional, «hasta llegar a un punto que me di cuenta de que me pasaba algo tocando ese tipo de canciones que no me pasaba con otras».

El fruto de aquel reencuentro con el folclore fue el disco Matriz, en el que reunió a varios amigos de la música, entre ellos su interlocutor en esta charla, Javi Collado.

Rozalén ha recordado su primera guitarra, hecha en Casasimarro. Fue el entonces presidente de Castilla-La Mancha quien se la regaló a su padre: «para la chiquilla». También ha rescatado de su memoria el primer concierto, en Albacete, en una Operación Bocata de Manos Unidas; su primer concierto en sala, en Murcia, con un repertorio en el que convivían Shakira, Aute y Reincidentes, y su primer festival, ya más mayor, que fue el Caño-On de Tarancón.

El paso definitivo para su carrera fue la llegada a Madrid en 2010. Compaginaba los estudios con el trabajo de cuidar niños a cinco euros la hora para pagar una habitación en un piso compartido por 400 euros. Rozalén ha contado su empeño en intentar que le dieran una oportunidad en salas de cantautores como El Búho Real y Libertad 8.

Tras algunos rechazos, la encontró en un concierto de Luis Ramiro, que preguntó si había alguien entre el público que quisiera subirse al escenario mientras hacía un descanso para fumar. Levantó la mano Rozalén y, tras escucharla, medió para que le dieran fecha en la sala.

Echando la vista atrás, la albaceteña ha agradecido la fortuna que ha tenido de poder tocar con algunos de sus ídolos y de que su carrera despegara relativamente pronto, ya que para el segundo disco ya había firmado con Sony.

Se siente también orgullosa de haber trabajado prácticamente desde los inicios con el mismo equipo y agradece que la multinacional haya respetado su estilo y su versatilidad, «porque tan pronto toco para el Papa, que en un festival de punkis».

«Tengo miedo a que me olviden y no interesen las cosas que canto»

Rozalén ha desvelado que ha sentido tanto la presión de la discográfica como la propia. Llegó un momento en el que el estrés y el volumen de trabajo la desbordó psicológicamente y en la Fundación Antonio Pérez ha confesado que «tengo miedo a que me olviden y no interesen las cosas que canto», ha confesado.

Para recuperarse, la albaceteña ha tenido que hacer un parón en su carrera, que le ha permitido recuperarse y aprender que «Hasta lo positivo, si no lo digieres, es como si no vivieras». Sin fecha para el regreso, la maternidad va a ser ahora su nueva experiencia.

En esta charla, Collado y Rozalén han compartido anécdotas de su experiencia como voluntarios en Bolivia y la cantante ha confirmado que viajar abre la mente y que «en los países que llamamos tercermundistas es donde más se canta y se baila».

También se ha analizado la situación política. En primer lugar, ha defendido el derecho del artista a manifestar su opinión como cualquier ciudadano y ha lamentado la falta de diálogo entre personas diferentes. «Seguro que tengo mucho público de derechas y me lo perdona», cree la artista.

En el caso de Maricarmen, la mujer desahuciada en Madrid que ha terminado falleciendo en el hospital después de luchar por morir en su cama, ha visto «una falta de respeto a una persona mayor» y se ha felicitado que haya jóvenes movilizándose en Sol por una vivienda digna.

Finalmente, en el turno de preguntas, Rozalén ha hecho recomendaciones musicales como Milo J, Judeline y Biznaga, entre otros; y un asistente le ha dado las gracias «pero no por la música, sino por ser buena persona».

Como no podía ser de otra forma, la charla ha terminado con música y los dos protagonistas han cantado fandangos entre el público emocionado por la gratificante tarde de música y vivencias de la que habían disfrutado.

Ya por la noche, La Moneda ha sido el escenario del colofón de la tercera jornada de Malos Tiempos para la Lírica, con una sesión de Ventura y el propio Collado, bajo el nombre de guerra de DJ Peluca, en la que la gente ha podido bailar con la música que hace no mucho sonaba en salas como la Babylon de Cuenca y el Abierto Bar de Tarancón.

EL CICLO CONTINÚA CON LAS SIGUIENTE PROGRAMACIÓN:

Sábado 17 de octubre: JULIÁN HERNÁNDEZ (Sinestro Total) & SARA MORALES (Revista Efe Eme)
19:00h. Charla: «Conversaciones con Julián Hernández: Sentadito y Callao». Presenta y modera Sara Morales. (Fundación Antonio Pérez)
23:30h. Sesión DJ: Sara Morales: «Interzone». (rock, punk, cold wave, nueva ola alemana, pop rock 70’s, 80’s, 90’s, post punk, rock alternativo 90’s). (Pub La Moneda)

Viernes 23 de octubre: INSPECTOR HARRY en concierto
22:00h. Presentación de su tercer disco «Terciopelo Rosa». Pub Los Clásicos

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