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Semana Santa

Un Martes Santo de filas rebosantes y detalles que lo han hecho único

 Después de dos años de suspensiones por la lluvia, ha subido la marea nazarena de Cuenca en un Martes Santo de filas rebosantes y de detalles que lo han hecho único.

Ni una sola nube estaba invitada a este día que estaba llamado a hacer historia para despedir por todo lo alto a Mariano López en su último desfile como presidente ejecutivo de esta procesión de El Perdón. Mientras unos dan un paso atrás y otros lo dan hacia adelante, como los nuevos añafileros infantiles y Ainara Muñiz, que tras un intento frustrado por la lluvia el pasado año, ha podido al fin inscribir su nombre en las páginas semanasanteras como primera mujer que ha tocado las trompetas heráldicas a las puertas de El Salvador para que el Bautista abra la procesión.

4. A continuación, la banda de Las Mesas ha dado la bienvenida a la Magdalena, que ha salido a la calle al son de la composición que le dedicó Fernando Ugeda. La imagen de la hermandad del Cristo de la Luz lució en este desfile un nuevo broche de oro, donado por un grupo de hermanos

Un poco más arriba, en los Oblatos, comenzaba a bombear el segundo corazón de la procesión de El Perdón, el que late bajo el escudo de los nazarenos de la Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli. El Cautivo sorteó con habilidad las escaleras de San Felipe para sumergirse en un mar morado y granate antes de comenzar, con el himno de España, la procesión en la que ha celebrado los 75 años de su primer desfile.

También ha cumplido tres cuartos de siglo desde su fundación la Virgen de la Esperanza, recibida por el Coro de la Capilla de la Catedral con un Stabat Mater. Ante esta ocasión especial, la Madre ha estranado un par de broches, uno de ellos con esa palabra, Esperanza, que a ella le da nombre y a nosotros un horizonte.

Con la comitiva al completo, los pasos de procesión de El Perdón han conquistado, a golpes de tulipa y horquilla, la arteria principal del Casco Antiguo de Cuenca. Con el mismo vigor han desfilado por Alfonso VIII los músicos de la banda de la Junta de Cofradías, que llevan ya veinte años formando parte de la familia semanasantera de Cuenca.

El sol comenzaba a retirarse cuando los pasos coronan la Plaza Mayor y el frío intentó ocupar su posición. La música se encargó de rebajar sus ganas de protagonismo y consiguió templar la llegada de las imágenes al Vaticano conquense.

En la anteplaza, la Magdalena se acuerda un año más de su hermana Cristina, vilmente asesinada por quien fue su pareja, antes de atravesar con la dignidad infinita de una mujer fuerte los arcos del Ayuntamiento.

Cerraba el cortejo la Virgen de la Esperanza, que flotaba majestuosa entre la multitud hasta encontrar cobijo en el Palacio Episcopal.

El Bautismo, la hermandad más sedienta de procesión tras dos años sin poder ni asomarse a la calle, se ha unido al desfile desde la iglesia de San Pedro y ha lucido todos los estrenos acumulados tras dos años de suspensiones: unos incensarios,  unas gualdrapas confeccionadas por Macarena Sanz y, en sus andas, los rostros de los Evangelistas, tallados por Jaime Babio, imaginero y discípulo de Dubé de Luque.

Con todas las hermandades en la calle, la procesión de El Perdón se ha reordenado para afrontar el descenso. A esas horas, la oscuridad ya mandaba en Cuenca, pero el Martes Santo no tenía ninguna intención de dejar de brillar.

En su bajada, la comitiva ha cumplido con la escala obligada en San Felipe, donde se han escuchado los primeros misereres de la Semana Santa 2026. Esta oración es un brebaje para el alma, pero también para las piernas que, a estas alturas del desfile, comienzan a estar fatigadas.

En San Juan y la Audiencia, con mucho público en las aceras, los banceros han trazado en las aceras una firma con sus horquillas. Las calles del Casco son un libro de visitas que guarda los nombres de todos los que alguna vez se han puesto bajo el paso.

En la Plaza de la Constitución, el Bautista y la hermandad de la Junta de Cofradías han saldado una cuenta que había quedado pendiente del año pasado: un pequeño homenaje a las víctimas de la DANA de octubre de 2024 que ha conseguido que esta Semana Santa sea hoy también un poquito de ellas.

En Carretería es un buen lugar para que las bandas de música que han participado en esta procesión saquen lo mejor de su repertorio para alentar a los nazarenos. Junto a las ya citadas banda de la Junta de Cofradías y la de las Mesas, han participado en esta procesión la Banda Municipal de Música de Cuenca y la Asociación Musical Moteña,

El desenlace de este intenso Martes Santo empezó a escribirse en El Salvador, con las llegadas de San Juan y María Magdalena. Un poco más adelante se despiden el Bautismo y la Virgen de la Esperanza, mientras que al Medinaceli le queda un pequeño trecho, solitario, hasta San Felipe Neri. Es estremecedor el contraste entre el multitudinario recibimiento a la imagen en la salida y esta despedida, casi en familia, que cierra la procesión de EL Pedrón.

Por si había alguna duda, la procesión de El Perdón, golpeada en los últimos años por la lluvia, se ha levantado para confirmar lo que ya le confirmó Renoir a Matisse: el dolor pasa, la belleza permanece.

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