El cómico, actor y director de guión de La Revuelta, Miguel Campos, desembarca este viernes, 13 de febrero en la ciudad de Cuenca con su monólogo ‘¿Dónde está la gracia’, un show de ‘stand up’ que llega tras pulirse después de más de un año girando por España, y con el que recala en el auditorio José Luis Perales para mostrar un espectáculo que está en su punto álgido. “Creo que el material está en su punto perfecto. La gente se va a divertir”.
En conversación con Europa Press a pocas horas de subirse al escenario de la capital conquense, el cómico segoviano augura “un plan divertido” articulado a través de una hora y media de chistes en torno a una premisa: la intención de afrontar la aventura de la paternidad y todas las diatribas a las que la situación les ha enfrentado a él y a su pareja.
Campos actuará así por primera vez en una ciudad que, admite, no conoce mucho más allá del gran catálogo de rocas que le ofrece a la hora de escalar. “Tenéis una escuela increíble”.
Eso no le impide, en todo caso, presumir de que la capital conquense será escenario del mayor de los pases que dará de su pase: “Llevo medio año girando, y el más grande va a ser el de Cuenca”.
Con más de 700 personas a la espera de ocupar su butaca, augura un espectáculo exitoso. “El público que viene a verme ya sabe el humor que hago, y viene dispuesto a reírse. A Cuenca le gusta la comedia”.
Campos Galán, con un prolífico currículum como guionista y cómico, asegura que el punto al que ha llegado en su carrera se ubica ahora en lo más alto de su trayectoria.
Una ola impulsada por su mano artesana detrás del guión de La Revuelta, donde comanda las tramas al margen de esporádicas y breves apariciones en el ‘prime time’ de Televisión Española. “Salir en La Revuelta, aunque sea solo 20 segundos para ponerle chistes a Broncano, hace que a la peña le apetezca más venir a verme. Y, por suerte, además soy medio gracioso”, bromea.
LA CRISPACIÓN POLÍTICA COMO MATERIA PRIMA
El humorista, que encuentra inspiración en la situación política del panorama actual para armar sus bloques, asegura que podría ser prescindible el denso clima de crispación.
“Ojalá no hubiese tanta. Ojala fuésemos todos un poco menos graciosos porque hubiera menos crispación. Aunque nos riéramos un poco monos, no pasaría nada, no hace falta tanta comedia. Si Donald Trump no hubiese sido presidente, no tendría que haber hecho un bloque de Groenlandia”, afirma.
Y es que aunque esta situación es una mina inagotable de inspiración, preferiría hacer comedia de otras cosas. “Pensar que la comedia solo cabe cuando hay crispación es pensar que la comedia es finita, pero es infinita. Puedes hacer comedia de lo que comes o de que lleva dos semanas sin parar de llover”.
“IMAGINA QUE PIEDRAHITA LE TIRA ‘BEEF’ A LEO HARLEM”
El músculo del panorama de la comedia en España vive su mejor momento, aunque Miguel Campos fantasea, con ironía, con la posibilidad de que al más puro estilo americano se sucedan ‘beefs’ o piques entre grandes cómicos.
“Molaría un buen fardo entre dos personas tochas de la comedia. Un Luis Piedrahita que le tire ‘beef’ a Leo Harlem. Pero durísimo, con faltadas personales, metiéndose con su físico. Nos vendría bien a todos los cómicos que todavía no estamos llenando las salas”, bromea.
En todo caso, asegura que sí que hay piques entre personalidades del sector, si bien pasan desapercibidos. “No le interesan a la gente. Es un clásico y sí que existen… Pero a la peña no le interesan”.
DOS AÑOS MÁS DE ‘LA REVUELTA’
Miguel Campos, uno de los pilares de ‘La Revuelta’ desde la anterior etapa de ‘La Resistencia’, defiende la continuidad del programa tras la reciente renovación por dos años más.
Una renovación “lógica”: “Estamos haciendo un programa que mola mucho, que a todo el mundo le gusta y que tiene buenos datos de audiencia. Está guay que la tele pública tenga un programa como ‘La Revuelta’. El formato está pulidísimo”, asegura, incidiendo que incluso un hipotético nuevo gobierno liderado por la derecha podría mantener en la parrilla este formato. “
Con todo, asegura que la renovación “es positiva para la televisión”. “Está bien tener programas que dan voz a determinados colectivos que no tendrían espacio en ‘prime time’, o que traiga invitados un poco más inusuales. No es que estemos salvando el planeta, pero estoy orgulloso”.

