La localidad conquense de Almonacid del Marquesado ha celebrado estos días La Endiablada, una manifestación festiva de tradición inmemorial que se celebra durante los primeros días de febrero en honor a la Virgen de la Candelaria y San Blas y que fue declarada Bien de Interés Cultural en febrero de 2020.
Sonidos de los cencerros, color y emoción han inundado un año más las calles de este municipio ubicado en la provincia de Cuenca. Danzantas y diablos son los protagonistas de esta manifestación festiva popular se ha venido celebrando de manera puntual en Almonacid del Marquesado durante siglos y que ahora aspira a ser declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Durante estos días, más de cien diablos, ataviados con trajes de llamativos colores y grandes cencerros colgados a la espalda, recorren las calles del pueblo, acompañados de danzantas, sacando en procesión a los Santos y dedicándoles danzas y saltos, según relata el Gobierno de Castilla-La Mancha en su portal de cultura.
El alcalde de Almonacid del Marquesado y también presidente de la Diputación de Cuenca, Álvaro Martínez Chana, destaca que lo bueno que tiene esta fiesta es “que no cambia nada”. “Se mantiene invariable durante siglos”, ha puesto en valor.
Martínez Chana señala que La Endiablada atrae a un público “muy especializado, muy amante de la cultura, del patrimonio y de la antropología” y que acude a Almonacid a disfrutar esta festividad “caiga cuando caiga y haga el tiempo que haga”.
En cuanto a la posibilidad de convertir a La Endiablada en Fiesta de Interés Turístico Nacional, el alcalde explica que el asunto ya ha sido registrado ante el Gobierno autonómico, que ahora debe elaborar un informe que valide esta petición para que pueda elevarse al Ministerio.
Un expediente que, asegura, es “muy completo” y “un fiel reflejo de una fiesta que trasciende del interés turístico nacional” porque se encuentran noticias sobre ella “de todos los rincones de este planeta”.
De su lado, David Arteaga, uno de los danzantes que participan en esta fiesta, no duda en asegurar que es “lo más bonito que hay en España” y que le provoca un sentimiento que no puede explicar.
Es mejor vivirlo, sentirlo, esa devoción”, afirma, señalando que es “normal” que los nacidos en Almonacid del Marquesado sientan esa devoción pero que también la gente que acude de fuera a ver La Endiablada “se enamora”.
EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA
La Fundación Antonio Pérez ha organizado una exposición fotográfica de la mano de los fotógrafos Pedro A. Muñoz, J. A. Panadero y Enrique Martínez Gil bajo el título ‘La Endiablada. Herencia viva’ que que podrá visitarse durante todo el año en el Museo de La Endiablada de Almonacid del Marquesado.
Una muestra que, según señala Pedro Muñoz, uno de los tres fotógrafos participantes, tiene como principal interés “la emoción”.
Unas imágenes que, asegura, son “difíciles” de captar porque el propio fotógrafo “a veces se siente contagiado de ese ambiente emocional y es difícil hacer una foto”.
Es por ello que ha destacado la necesidad de “separación” del acontecimiento para poder captar las mejores imágenes, algo que en el caso de La Endiablada “no puede hacerse porque estás imbuido dentro”. “Te hacen partícipe de esa emoción”, asegura.


