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El acusado del crimen de Nohales trató de huir a pie y se acuchilló cuando se vio acorralado

Varios agentes de la Guardia Civil de Cuenca que intervinieron en la noche del crimen machista de Nohales han declarado en la primera jornada del juicio que ha comenzado este lunes contra Carlos Belinchón, que se enfrenta a una posible pena de 40 años de prisión por matar a Cristina, su expareja.

En primer lugar han intervenido los agentes del puesto de la Guardia Civil Villar de Domingo García que acudieron al lugar de los hechos, que se encontraban en el entorno de Chillarón cuando fueron requeridos con urgencia en Nohales. Llegaron en unos cuatro minutos, entre las doce y media de la noche y la una de la madrugada. Uno de los guardias ha relatado que todo estaba tranquilo hasta que, cuando estaban dando el parte, observaron a una persona saltando el muro perimetral de la finca, que era el herido M. C., mientras que al unísono salía por la puerta principal el procesado.

Ambos forcejearon delante del coche patrulla y uno de los agentes, “por instinto”, se tiró hacia el que saltaba la verja, lo inmovilizó y lo tiró al suelo”. Cuando le redujo, M.C. le avisó de que el que “el malo es el otro, que lleva un cuchillo” y de que había otra persona herida dentro de la casa.

Los agentes entraron rápidamente en la casa para ofrecer auxilio a la mujer, mientras que el autor del ataque se alejaba corriendo. Una vez dentro comprobaron que la chica sufría múltiples heridas, una de ellas en el cuello.

Poco después llegó hasta el lugar de los hechos la hermana del agresor que fue quien dio el aviso a las fuerzas de seguridad. Casi al mismo tiempo, los agentes recibían la llamada de que el agresor había sido detenido por otros compañeros del destacamento de Tráfico.

Estos guardias han comentado que los servicios sanitarios “tardaron en llegar” ya que atendieron antes al agresor que a la mujer. Una vez llegaron, comprobaron que ya no se podía hacer nada por su vida.

Los agentes también han comentado que no había signos de lucha en el lugar de los hechos y uno de ellos creía recordar que el acusado llevaba guantes, aunque tampoco lo ha querido afirmar taxativamente.

Al verse acorralado, se acuchilló y pidió a los agentes que le dispararan

Los siguientes testigos en declarar han sido los agentes de Tráfico, que fueron requeridos, en primer lugar, “por una situación de violencia doméstica”, aunque fueron recibiendo detalles a medida que se acercaban a Nohales.

Estos agentes encontraron al acusado dentro de un vehículo junto a la finca, Cuando los vio, Carlos Belinchón se abalanzó hacia unos setos junto a la carretera y emprendió una huida a pie. Salieron a correr tras él y, cuando vieron que tenía un cuchillo en la mano, le apuntaron con el arma y le instaron a que lo tirara. Al verse acorralado, se acuchilló a sí mismo y rogó a los agentes que le dispararan “para que terminara todo esto”.

Posteriormente, Carlos. sacó el teléfono para llamar a su madre mientras le pedían que arrojara el cuchillo. Al final, debilitado, cayó al suelo y fue en ese momento cuando se produjo la detención y el sujeto fue trasladado en ambulancia al hospital.

Estos agentes han comentado que les pareció que el acusado estaba “desorientado” cuando lo vieron.

El acusado no facilitó el desbloqueo de su teléfono

Una de las declaraciones importantes de la jornada ha sido la de uno de los encargado del atestado 

Estos agentes comprobaron los repetidores que dieron cobertura a los teléfonos del acusado y a la víctima y vieron, gracias una cámara de seguridad de una vivienda del municipio, el momento en que el vehículo del acusado salía desde Nohales a Cuenca para ir a por el cuchillo con el que atacó a las víctimas. 

El encargado de la declaración ha declarado que el acusado acechaba a la mujer en las horas previas al ataque y que había dejado el vehículo abierto para poder salir rápidamente de allí, pero no pudo hacerlo porque se le había caído en la casa.

El atestado también recoge datos del volcado del teléfono de la mujer, en la que aparecen conversaciones en las que el acusado amenaza a la mujer con suicidarse si le deja. Carlos no facilitó a la Guardia Civil el código de desbloqueo de su teléfono y no ha sido posible volcar los datos.

Por otro lado, este agente ha explicado los datos recopilados sobre la estancia de C.B. en el Proyecto Hombre por su adicción a la droga. En las declaraciones que tomó este guardia civil las personas cercanas al procesado no se refirieron a que esta persona hubiera vuelto a consumir.

En esta declaración también se ha comentado cómo Carlos. contactó con una persona que le daba trabajo limpiando marquesinas para preguntarle si tenía trabajo para él. Esa supuesta tarea fue la justificación que el acusado dio a su familia para ausentarse tras la comida familiar que habían tenido el día del suceso.

También ha descrito, teniendo como referencia la declaración que tomó de la víctima superviviente, M.C., que en el momento en el que el acusado entró por sorpresa en el cuarto dijo a sus víctimas “os voy a matar a los dos”, acuchilló a la mujer y tuvo un enfrentamiento con su acompañante, que solamente pudo repeler el ataque y sufrió heridas antes de poder huir.

El abogado de la defensa ha preguntado a este testigo si el atestado incluye el positivo por cocaína que dio Carlos en las pruebas que le hicieron y el agente ha respondido que seguramente, pero no le dio importancia a este asunto.

Por otro lado, en el atestado aparece el pago de las copias que hizo Carlos de la vivienda de Nohales para acceder sin permiso.

El coche, aparcado con acceso directo a la vivienda

Otra de las declaraciones de esta primera jornada ha sido la de los agentes del servicio de criminalística que se encargaron de la la inspección ocular

Uno de ellos ha explicado que tomaron restos de ADN y han descrito que los indicios de criminalidad estaban en la planta baja de la vivienda, cerca de la chimenea. 

Otra de sus tareas fue analizar la situación en la que se encontraba el cuerpo de la finada y han comentado distintas fotografías, entre ellas las de los daños provocados por las distintas cuchilladas

Estos agentes se encargaron de la inspección del vehículo del agresor, que se encontraba estacionado con acceso directo a la vivienda, así como los restos de sangre que fue dejando desde el coche hasta el lugar donde terminó siendo detenido.

 Además, un agente ha desvelado que en la vivienda se encontraron las llaves del vehículo, por lo que el sujeto no las tenía encima cuando la Guardia Civil de Tráfico le vio en el interior antes de que se diera a la fuga a pie.

Finalmente, ya en el laboratorio se examinó el cuchillo, que tenía alguna horquilla y algún resto de cabello. 

La llamada de auxilio de la hermana

Otra de las declaraciones ha sido la del guardia que atendió la llamada de auxilio de la hermana del acusado que estaba “en un estado de nerviosismo alto”, cuando informó de que su hermano se había enterado de la infidelidad de su pareja y de que había cogido un cuchillo para ir a matarla.

La hermana dio a la Guardia Civil una indicación aproximada de la finca de Nohales y de inmediato se envió a la patrulla de Villar del Domingo García con esa dirección. Posteriormente, se pidió apoyo al destacamento de tráfico para que interceptaran al sujeto que había huido del lugar y se pidió también apoyo a la policía. 

Este servicio llamó también a los servicios sanitarios, que habían sido requeridos por los agentes que estaban con las víctimas, pero finalmente atendieron en primer lugar al agresor.

El juicio se reanudará este martes a partir de las 9:30 horas.

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