Cuenca en Marcha – Unidas por Cuenca ha valorado el debate público sobre los terrenos ferroviarios celebrado en la Biblioteca Pública del Estado de Cuenca, convocado por la Plataforma en Defensa del Ferrocarril Público y Social de Cuenca, en el que también participaron Comisiones Obreras (CCOO), Ecologistas en Acción y la Demarcación de Cuenca del Colegio de Arquitectos de Castilla-La Mancha.
La formación ha subrayado que fue el único grupo del Ayuntamiento en participar en el debate, pese a que todos los grupos municipales estaban invitados, y ha puesto en valor la respuesta de la ciudadanía: la sala se llenó, reflejando el gran interés existente en torno a esta cuestión.
Asimismo, han recordado que ese interés se ha trasladado también al proceso administrativo, con más de medio centenar de alegaciones presentadas al convenio, lo que demuestra que “la ciudadanía quiere ser escuchada antes de tomar una decisión irreversible”.
La portavoz de CeM, Mª Ángeles García, ha insistido en que “el planteamiento de elegir entre tren o urbanismo es una simplificación interesada que empuja a aceptar la eliminación del ferrocarril como única salida”.
“Cuenca no tiene que elegir”, ha afirmado. “Nuestra propuesta es clara: urbanizar los terrenos sin levantar las vías, integrando el ferrocarril en la ciudad a través del desarrollo del PERI-9 y manteniendo una infraestructura que puede servir tanto para transporte de viajeros como para mercancías en el futuro”.
Desde la formación recuerdan que el convenio impulsado por ADIF supone el desmantelamiento definitivo de la línea convencional, una decisión que consideran “irreversible y contraria al interés general de la ciudad”.
En este sentido, García ha advertido de que “levantar unas vías es fácil, pero recuperarlas después es prácticamente imposible”, por lo que ha defendido “no hipotecar el futuro de Cuenca por una operación urbanística que puede tardar décadas en materializarse”.
La portavoz ha hecho especial hincapié en el origen del problema, señalando que “uno de los grandes errores fue sacar la estación de alta velocidad fuera de la ciudad”, en referencia a la Estación de Cuenca–Fernando Zóbel.
“Esa decisión debilitó el sistema ferroviario en su conjunto, desconectó el tren de la vida cotidiana y contribuyó al abandono progresivo del ferrocarril convencional”, ha explicado.
En esta línea, ha recordado que el propio ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reconocido que muchas estaciones de alta velocidad situadas fuera de las ciudades son un fracaso que respondieron a intereses urbanísticos, “lo que confirma que no siempre se ha priorizado el interés general”.
Finalmente, desde Cuenca en Marcha han reiterado que votarán en contra del convenio, defendiendo un modelo de ciudad que “no renuncie a infraestructuras estratégicas”.
“Las ciudades del futuro no destruyen su ferrocarril”, ha concluido García. “Lo integran, lo modernizan y lo ponen al servicio de la ciudadanía. Eso es lo que defendemos para Cuenca”.




