Cultura

María de la Asunción Polo, una voz conquense para la cultura y la igualdad

María de la Asunción Polo (Cuenca, c. 1895 – Madrid, 1933) fue una de esas mujeres que, en los años decisivos del primer tercio del siglo XX, unieron creación artística, compromiso social y defensa activa de los derechos femeninos. Nacida en Cuenca a finales del siglo XIX, su trayectoria encarna el espíritu de una generación que abrió camino a la presencia de la mujer en la vida cultural, intelectual y pública de España.

Tras completar su educación básica, se formó en el Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid, donde destacó como alumna de Enrique Sánchez de León, uno de los grandes actores de su época. Desde muy joven demostró talento escénico y sensibilidad artística, participando en recitales y representaciones teatrales que recibieron el reconocimiento del público y de la crítica especializándose en textos de Adelardo López de Ayala, Federico Balart y Lope de Vega. Su interpretación fue descrita como “elegante, expresiva y dotada de una notable flexibilidad vocal, cualidades que anunciaban una prometedora carrera artística”. Son palabras de Gregorio Martínez Sierra, crítico del diario independiente La Mañana. Formó parte del cuadro de actrices de compañías teatrales, como la del pacense Gregorio Simó, y realizó giras por diversos escenarios de España y América, consolidando su presencia en el mundo escénico español que la alcanzaron lisonjeros éxitos.

Periodismo, pensamiento y defensa del voto femenino.

Sin embargo, su inquietud intelectual la llevó más allá de la escena. Instalándose definitivamente en Madrid, entró en contacto con los círculos literarios y periodísticos de la capital, desde donde inició una intensa actividad como colaboradora en periódicos y revistas. Sus textos aparecieron en cabeceras como Nuevo Mundo, La Libertad, Crítica y numerosas publicaciones de Cuenca (El Día de Cuenca, La España Militar, La Lucha o La Ilustración Castellana) y Castilla-La Mancha (El Eco de la Mancha, de La Roda). En sus colaboraciones abordó temas culturales, literarios y sociales, prestando especial atención al papel de la mujer en la sociedad y en el mundo de las letras.

La década de 1920 marcó el despertar público de María de la Asunción Polo como intelectual comprometida. Desde la prensa conquense participó activamente en el debate sobre el papel de la mujer en la sociedad, especialmente en torno a uno de los temas más controvertidos de la época: el sufragio femenino. En 1928 protagonizó una intensa polémica en las páginas de El Día de Cuenca tras la publicación de una serie de artículos contrarios a la participación política de las mujeres por parte de Juan Ignacio Bermejo Gironés y Primitivo Rubio Fernández. Su respuesta, titulada “En defensa de los derechos de la mujer”, se convirtió en un alegato a favor de la igualdad civil y laboral, apoyado en argumentos históricos, éticos y sociales. En él reivindicaba el legado de mujeres españolas ilustres y desmontaba los prejuicios que pretendían relegar a la mujer al ámbito doméstico. Unas reivindicaciones femeninas a las que se sumó el joven abogado y periodista Julián López Álvarez. La controversia en las columnas de El Día de Cuenca fue interminable.

En su quehacer periodístico en las páginas de El Día se recogen interesantes trabajos en prosa poética como En mi jardín o Luz del Universo, dedicado a la profesora de la Normal de Maestras de Cuenca, Mercedes Escribano Pérez, el evocador relato La Paz con motivo de la firma del Pacto Kellog-Briand, y de carácter más artístico como el titulado “Goya y la mujer española”. Quizá sea Asunción Polo, bajo el pseudónimo de Lola España, quien escribe para El Día de Cuenca una breve sección, en tiempo, de “Españolas gloriosas” que inicia con Concepción Arenal. Acaso es también, Lola, la chica de Hollywood, que a modo de correspondencia contaba a los lectores conquenses el panorama cinematográfico y los principales cotilleos del celuloide estadounidense.

Es en los últimos estertores de la dictadura primorriverista donde la relevancia de Asunción Polo adquiere un mayor relieve en Cuenca. El 2 de mayo de 1928 encabeza, cuando menos, una curiosa iniciativa. Hablamos de la suscripción pública abierta en la ciudad, como homenaje de simpatía de la provincia, para regalar un palacio a la infanta Paz de Borbón. Una iniciativa que su buena amiga la infanta Paz declinó en pro de la construcción de una Escuela-Jardín. Por las mismas fechas se conmemoraba en las ciudades castellanas de Cuenca y Salamanca el Centenario de fray Luis de León. A la ciudad del Tormes acudió una comisión de Cuenca y Belmonte de la que formaba parte Asunción Polo que recitó una sentidísima composición como homenaje de las tierras conquenses al ilustre profesor y literato belmonteño.

Paralelamente al impulso de estas iniciativas -en las que se manifiesta una firme voluntad de situar a la mujer como sujeto activo de la vida cultural y cívica-, Asunción Polo, como algunas mujeres intelectuales de su tiempo, destacó por su activismo; influenciado, sin duda, por la que fuera su gran amiga: Carmen de Burgos (Colombine). Esta amistad la llevó a formar parte de algunas de las sociedades de mujeres ms avanzadas de la España del momento. Una de ellas es la Liga y Cruzada de Mujeres Españolas, donde también encontramos a la pedagoga conquense Magdalena Santiago Fuentes, desde la que abanderaron varios actos pacifistas y de desarme. Parece probable que militase Asunción Polo en la Logia Adopción de Amor fundada en Madrid por Carmen de Burgos. La vinculación entre feminismo, librepensamiento, masonería y republicanismo, está sobradamente demostrada en el caso español. En suma, el activismo de Asunción Polo, siempre estuvo vinculado a una visión progresista de marcada dimensión humanista y cercana, también, en algunos momentos, a postulados del reformismo y cristianismo social. Como puso de manifiesto en El Día de Cuenca, para Asunción Polo, la emancipación femenina era un requisito fundamental para el progreso de la sociedad en conjunto y su educación uno de los motores de transformación social de España. Desconocemos, por otra parte, muchos aspectos de su vida privada en lo que cabría profundizar.

En 1931 publicó su obra poética Rosal de mi ilusión, bien recibida por la crítica por su sensibilidad, su tono íntimo y una expresión emocional que reflejaba la experiencia femenina con autenticidad. Dedicado a la infanta Paz de Borbón, con prólogo de Antonio Zozaya y portada con un dibujo original de Mariano Benlliure, el libro en sí vino a avalorar la obra poética de esta escritora conquense y consolidó su nombre en el panorama literario madrileño. Sus poemas comenzaron a formar parte de los recitales que ofreció durante años la rapsoda Carlita Sánchez Mutters, junto a obras de autores de la talla de Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Gabriela Mistral, Amado Nervo, Edgar Allan Poe, Espronceda, Bécquer o Rubén Darío, entre otros muchos.

Activista republicana y símbolo de una generación

Pero si algo distingue la figura de Asunción Polo es que su vocación artística nunca estuvo separada de un firme compromiso cívico. Con la proclamación de la Segunda República en 1931, la figura de Asunción Polo adquirió mayor relevancia. Como sabemos, el nuevo contexto político democrático y republicano abrió oportunidades para la participación femenina, y ella se situó en primera línea de vanguardia el movimiento por los derechos de la mujer. Formó parte de organizaciones clave del feminismo español, como la ya mencionada Liga Internacional y Cruzada de Mujeres Españolas y la Unión Republicana Femenina, vinculada a Clara Campoamor. Su relación con figuras tan importantes dentro el feminismo español, como Carmen de Burgos o Clara Campoamor, refleja su pertenencia al importante grupo de mujeres intelectuales que trabajaron por la modernización democrática del país que tuvo su punto álgido con el advenimiento de la Segunda República.

Durante espacio de dos años (1931-1933) y desde estos altavoces que proporcionaban estas organizaciones, participó en innumerables actos públicos, mítines, campañas de educación cívica, etc., destinadas a preparar a las mujeres para el ejercicio de sus nuevos derechos políticos. En sus intervenciones defendió la necesidad de que la mujer se organizara, se formara y participara activamente en la vida pública, celebrando la conquista del sufragio femenino como un paso histórico hacia la igualdad. Es el caso del meeting que bajo la organización de la Agrupación de Vanguardia Republicana, fundada a fin de velar estos intereses de la mujer, se celebró el 4 de noviembre de 1931en el Teatro Conservatorio (antes Princesa) en el que Asunción Polo haciendo uso de la palabra junto a otras intelectuales como Carmen de Burgos, la notable abogada ciudadrealeña Concha Peña Pastor y la periodista Matilde Muñoz, respaldó la labor que estaba llevando a cabo esta Agrupación. Aprovechó Asunción para saludar el triunfo emancipador conseguido por la mujer en estos primeros meses de la República. El acto fue respaldado por el abogado Eduardo Ortega y Gasset, Ernesto Herrero y el médico César Juarros.

No fueron pocos los actos de adhesión republicana en los que figuró Asunción Polo. Apenas quitado el pijama monárquico y engalanada la nación española con el gorro frigio, la encontramos escribiendo para las páginas del semanario República (órgano de la Agrupación Republicana de Cuenca) una ofrenda poética al nuevo amanecer republicano. Es la oda “A España”, todo un canto lleno de simbolismo, de adhesión, de esperanza y de amor idealizado a la España de la Segunda República. Días después participa en el acto de homenaje a uno de los mitos de la izquierda española: Rafael de Riego, mito de la lucha por la libertad y un símbolo de progreso y democracia frente a la monarquía borbónica. Se trataba de legitimar el nuevo régimen a partir de la utilización política de un mito político fundacional. Para ello en diversas instituciones madrileñas recuperaron su figura.

El homenaje a Riego contó con una comisión organizadora, a la cual se adhirieron el Gobierno y buen número de parlamentarios, entidades y prensa, presidida por Carmen de Burgos, siendo vicepresidentes Eduardo Ortega y Gasset, Rafael Salazar Alonso, Roberto Castrovido y Pedro Rico, alcalde de Madrid. Entre el numeroso grupo de vocales de esta comisión organizadora encontramos a la conquense Asunción Polo y la ciudadrealeña Concha Peña. También a María Álvarez de Burgos, hija de Carmen, y a Luisa Barreiro. La comisión organizadora abrigó la esperanza de que al homenaje acudiese la España liberal y el Madrid democrático. Fueron muchos los actos que se simultanearon el 7 de noviembre de 1931 (fecha conmemorativa de la muerte de Riego) tanto en el Ateneo como en la Academia de Jurisprudencia, en la Matritente, en la Casa de la República y en el Centro de Asturias en Madrid.

Asunción Polo intervino en el acto celebrado en la Matritense (Sociedad Económica del Amigos del País) el día 7 de noviembre a las cinco de la tarde. El acto tuvo entrada libre. Allí, bajo la presidencia de Pedro de Répide, compartió oratoria con José Fernández Navarro (militar vinculado a la ciudad y la provincia de Cuenca por lazos familiares y empresariales), Ramón María Tenreidro, Miguel Tato y Amat, Pedro Polo y José Serrano Batanero. Asunción Polo, en nombre de la Liga de las Mujeres Españolas, leyó un trabajo estudiando a Riego bajo el prisma en que debían mirarlo siempre las mujeres liberales y amantes de la patria y encareciendo se viese siempre a Riego como una antorcha que guiase los pasos de los demócratas. Terminó Asunción dedicando al libro de Carmen de Burgos “Gloriosa vida y desdichada muerte de Riego: Un crimen de los Borbones” cumplidos elogios y cantando al héroe de la libertad, premiándose su trabajo, según las crónicas, con grandes elogios.

Junto a su admirada y admirable Carmen de Burgos va a trabajar incesantemente en la preparación del V Congreso de la Liga Ibero-Hispano-Americana y Cruzada de Mujeres Españolas que debía celebrarse en mayo de 1933 en España. Un congreso, con un interesantísimo programa, que finalmente no se pudo celebrar por causas de diversas índoles. A saber. La muerte de Carmen de Burgos en octubre de 1932, la Guerra del Chaco y la inestable situación política de España, acabaron definitivamente con la organización del congreso. En él iba a participar Asunción Polo, vocal del comité organizador y de propaganda que presidía la poetisa venezolana María Edilia Valera. Era Asunción Polo una de las delegadas permanentes que le correspondía a España. Además, destacó por su compromiso pacifista, integrándose en iniciativas contra la guerra y participando en actos en defensa de la paz y el desarme, donde subrayó el papel moral y social de las mujeres en la defensa de la vida y la convivencia. Hablamos del Comité Español contra la guerra. Este organismo preparó ruidosos actos de propaganda pacifista organizados por la organización política de centro-izquierda Acción Republicana fundada por Manuel Azaña en 1925. Uno de ellos fue el que congregó en Madrid a numeroso público el lunes 1 de agosto de 1932, a las diez de la noche, en la Casa de la República. Asunción Polo comparte oratoria en el meeting de paz y desarme con otras destacadas mujeres del relieve de Celia Álvarez, Concha Peña o María de la O Legarraja (entonces Martínez Sierra). Firme en su compromiso y activismo político también forma parte Asunción Polo de la organización Unión Republicana Femenina, fundada por Clara Campoamor en Madrid en 1931, con el firme objeto de impulsar la formación de las mujeres para promover su intervención en la vida pública española.

Cuando su trayectoria vital comenzaba a consolidarse plenamente, la vida de María de la Asunción Polo de la Cruz (en otras fuentes de la Cuesta) se truncó prematuramente. Falleció en Madrid el 10 de marzo de 1933, víctima de una cruel y larga enfermedad, en el Sanatorio del Rosario. Dotada de la mayor cultura y de una sensibilidad extraordinaria que había demostrado con su obra “Rosal de mi ilusión”, paradójicamente, no pudo ejercer el sufragio universal femenino –reconocido en la Constitución republicana de 1931- por el que tanto y tanto había luchado junto a sus perseverantes compañeras de batalla.

Legado

En el Día Internacional de la Mujer, su figura representa a toda una generación de escritoras y activistas que abrieron camino en condiciones difíciles. Poeta, periodista, oradora y defensora de la igualdad, Asunción Polo encarnó la convicción de que la ciudadanía plena de la mujer solo podía alcanzarse mediante el ejercicio efectivo de sus derechos. Su vida breve pero intensa la convierte en un referente de compromiso cultural y social, y en una voz conquense que merece ser recuperada como parte de la memoria histórica del feminismo español. Porque, como recordaría Clara Campoamor, contemporánea de su lucha: “la libertad solo se aprende ejerciéndola”.

Jacob Martínez López.

Nota del autor: este perfil de prensa forma parte de una biografía más extensa que se encuentra en curso de publicación en el Diccionario Biográfico de Castilla-La Mancha.

Este perfil biográfico para Enciende Cuenca, con motivo de la celebración del 8 de Marzo, está dedicado a la memoria de todas aquellas mujeres que, como Asunción Polo, lucharon a lo largo de la Historia por la emancipación de la mujer.

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