Cultura

Beatriz Osés, ‘reina’ del thriller juvenil: “No me gusta esa literatura que, de alguna manera, oculta la muerte”

La novela negra, ese género literario que refleja la realidad social y los traumas colectivos, vive un momento dorado. Todo lo relacionado con el misterio, con el suspense y el crimen tiene mucho tirón y puede ser un buen enganche para fidelizar a jóvenes lectores.

Así lo demuestra la escritora y periodista Beatriz Osés. Sus exitosas sagas, como la de ‘Erik Vogler’ o la trilogía ‘El Cementerio de Everden’, le han valido el sobrenombre de ‘la reina del thriller infantil y juvenil’.

Osés ha charlado con Europa Press antes de participar en el XIII Festival Internacional del Novela Negra y Criminal ‘Las Casas Ahorcadas’, que arranca en Cuenca este miércoles, 4 de febrero. Allí, junto a Sergio Vera, doctor en comprensión lectora y creador del plan de fomento a la lectura de misterio ‘Con sangre entra’, y el escritor y secretario general de la Federación de Gremios de Editores de España, Fernando Benzo, desgranará sus claves para animar a la lectura “en la era WhatsApp”.

“La literatura se mama en casa. Hay que acercarlos –a los menores– a los libros para alejarlos de las pantallas, que están generando auténticos destrozos. Pero también hay que fomentar la lectura en el ámbito educativo”, reivindica.

“Los profesores tenemos una gran responsabilidad a la hora de crear lectores. La lectura en voz alta en un aula es clave. El movimiento se demuestra andando. Si un profesor no lee en el aula, los alumnos no leen”, sostiene Osés, que, como dice el refranero español, “fue cocinero antes que fraile”, pues ejerció como profesora de Literatura durante dos décadas antes de dedicarse de forma profesional a la escritura.

Pero también los autores, añade, tienen parte de responsabilidad a la hora de atraer a nuevos lectores, haciendo textos “atractivos”. Su fórmula magistral pasa por combinar escritos muy visuales, capítulos cortos, mucho diálogo y acción, mucha acción.

“Los libros de misterio e intriga son un buen enganche para que los críos se animen a leer”, proclama esta autora madrileña, que, sin “desdeñar” a los clásicos, cree que para despertar el hábito lector sería conveniente combinar la lectura de la literatura universal que se hace en la escuela con la de autores modernos.

“Cuando lees a un clásico, no lo puedes invitar a clase para que hable con los alumnos. Pero un autor actual sí te da esa oportunidad, y es muy enriquecedora, tanto para los jóvenes como para los escritores”, relata.

“Es lo que vamos a hacer este miércoles en Cuenca”, explica en alusión a los encuentros que va a mantener con el estudiantado de 6º de Primaria y de 1º de Secundaria de la ciudad, con quien comentará un capítulo ‘La tumba de Walter Malone’, primer título de la serie ‘El cementerio de Everden’.

“Este tipo de iniciativas son una buena forma de conseguir lectores”, añade Osés, que alaba al festival conquense por buscar captar a este público joven, con actividades didácticas que mezclan nuevas tecnologías, redes sociales o series de televisión.

“Cualquier festival tendría que tener ese apartado destinado a la literatura infantil y juvenil” reclama esta escritora, que abunda que la temática de intriga, crímenes e investigación es un buen reclamo para sumar adeptos.

“En mis novelas me gusta matar, pero sin hacer una literatura morbosa. No me gusta esa literatura infantil y juvenil que, de alguna manera, oculta el tema de la muerte”, dice Osés, que lamenta que haya editoriales de este tipo de lectores que tiendan a censurar “el número de crímenes que pueden entrar en un libro” porque, si hay mucha violencia en él, “los padres no van a querer regalárselo a los hijos”.

Pero ese veto editorial no ha impedido que esta polifacética creadora, lo mismo le da al género negro, que hace un cuento o poesía, triunfe. La clave de su éxito, confiesa, pasa por contar historias “sin infantilizarlas” y combinar crímenes con personajes “muy frikis, generando situaciones con mucho sentido del humor”.

“A veces los lectores me dicen que mis libros les han ayudado a vencer miedos, porque se enfrentan a situaciones que pueden ser terroríficas, pero desde la seguridad que da la ficción”, dice la creadora de esas sagas intergeneracionales que se comparten en familia.

FORMAR PRIMERO EN COMPETENCIA LECTORA Y, DESPUÉS, EN LITERARIA

Sergio Vera, ‘alma mater’ del festival conquense, también tiene algunas pistas para captar a la conocida como ‘generación pantalla’. Y es que el creador de las ‘Casas Ahorcadas’, doctor en comprensión lectora y con dos másteres en animación a la lectura, ha hecho del despertar lector su “fijación” y su caballo de batalla.

En conversación con Europa Press, defiende que tanto las familias, como los centros educativos y otras instituciones, como los clubes de lectura, han de sumar sinergias y recursos, teniendo en cuenta que “uno de cada cuatro alumnos de 15 años, por su nivel de comprensión lectora, está en situación de no obtener el título de graduado, y verse abocado al desempleo juvenil”.

En cuanto al ámbito educativo recuerda que la Lomloe, ley educativa vigente en Espala desde 2021, determina que todos los centros de Primaria y Secundaria han de tener un plan de lectura que, de forma errónea, a su entender, recae sobre los departamentos de Lengua y Literatura.

Y es que este experto explica que el fomento de la lectura ha de ser transversal y ha de abordarse desde todas las áreas, pues los problemas de comprensión lectora, que están en gran medida causados por esa falta de hábito lector, hacen que cuando estudien Historia, los alumnos “mezclen churras con merinas, o en Biología, no sean capaces de entender los planteamientos de los problemas matemáticos”.

Respecto a las familias, detalla que la evidencia de PISA, informe que mide el rendimiento académico de los estudiantes en matemáticas, ciencia y lectura, constata que el acceso a los libros en el entorno familiar crea un vínculo muy fuerte que favorece el desarrollo del hábito lector.

Sobre si para afianzar dicha práctica sería preciso revisar las lecturas de los autores clásicos que se imponen en la escuela, lo tiene claro: “Formemos primero en competencia lectora y luego, con el tiempo, en literaria”, defiende Vera, que cree que se hace un “flaco favor” cuando se obliga a leer obras como La Celestina “a chicos que están acostumbrados a tener en la mano un smartphone”.

“El problema está en querer formar lectores sin dejarles elegir e imponiendo lo que lo que consideramos que deben leer” dice el creador del Festival de Novela Criminal conquense, que termina haciendo un alegato a favor de la lectura en plena era digital.

“Aporta unas capacidades, inquietudes y unos conocimientos que es difícil que te aporte otro medio”.

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