La histórica localidad de Villaescusa de Haro, que alberga cuatro BIC con categoría de monumento, continúa avanzando en la recuperación de sus bienes patrimoniales más emblemáticos. En este 2026, junto a otras obras menores, el Ayuntamiento de la localidad tiene prevista una intervención de rehabilitación de la fachada del consistorio municipal, ubicado en el Palacio de los Ramírez de Arellano, de principios del siglo XVII, gracias a financiación proveniente del grupo de desarrollo local de la comarca.
Mientras tanto, el Ayuntamiento sigue reivindicando de forma insistente colaboración para finalizar su obra más ambiciosa y poder financiar la quinta fase del proyecto de rehabilitación del convento de dominicos, que aspira a dotar de los servicios básicos a la iglesia del convento para su puesta en uso continuado con fines culturales.
Una iglesia en ruinas a la espera de servicio público cultural
El convento dominico de la Santa Cruz, fundado en el siglo XVI y construido en esencia entre 1542 y 1547 gracias al obispo Sebastián Ramírez de Fuenleal, ha sido durante siglos un referente artístico y espiritual de la localidad. Su fábrica renacentista, con portada plateresca y detalles góticos, lo posiciona como una joya del patrimonio provincial que ha permanecido, no obstante, en un prolongado estado de abandono desde la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX.
En 1998, el Ayuntamiento de Villaescusa de Haro compró la parcela en la que se ubicaba el convento y la iglesia en ruinas asociada al mismo. De forma paralela, se tramitó su declaración como Bien de Interés Cultural y se inició la labor de búsqueda de financiación. En la década entre 2011 y 2021 se ejecutaron cuatro fases de rehabilitación que han permitido la consolidación de la estructura, la dotación de suelo y cubierta, y la excavación arqueológica de la planta del convento.
Estas inversiones han sido posibles principalmente gracias al programa de rehabilitación de patrimonio nacional (1% Cultural, ahora 2% Cultural) y a la Diputación de Cuenca que asumió la financiación de dos fases de restauración en 2014 y 2018. Sin embargo, según el alcalde de Villaescusa de Haro, Cayetano J. Solana, “queda por delante el reto más decisivo: dotar al edificio de una función cultural viva y sostenible, poner la inversión al servicio directo de la ciudadanía, dado que hasta ahora solo se ha podido utilizar de forma esporádica y precaria para exposiciones temporales de obras de grandes dimensiones y para algún concierto de música”.
La fase 5: llave para la puesta en explotación
La denominada quinta fase del plan de rehabilitación contempla obras imprescindibles para transformar la iglesia del antiguo convento en un espacio de actividad cultural con enfoque provincial. En concreto, esta fase contempla la finalización de servicios básicos como iluminación, climatización, mejora de la accesibilidad, salidas de emergencia e instalación de aseos. Asimismo, esta fase también incluye el equipamiento necesario para su puesta en funcionamiento, la creación de instalaciones técnicas para eventos y actividades y la musealización de espacios clave para la interpretación histórica y artística.
“La conclusión de estas obras permitirá poner en explotación el convento con una programación cultural estable que dinamice el municipio y la comarca, genere empleo y atraiga visitantes durante todo el año”, afirma el primer edil. “La perspectiva de futuro pasa por convertir al convento en un referente cultural de la provincia de Cuenca y en fortalecer su visibilidad a través de un recorrido por toda la historia de la provincia por la vinculación de este enclave con diferentes hitos históricos”.
Una reivindicación como oportunidad de futuro
Expertos recuerdan que la recuperación de edificios históricos no solo preserva la memoria colectiva, sino que actúa como motor de desarrollo económico y social en áreas rurales. En un entorno de enorme potencial turístico por su vecindad con Belmonte, Mota del Cuervo o San Clemente, Villaescusa de Haro puede convertirse en el referente de pueblo de menor tamaño que conserva su esencia renacentista con su conjunto monumental del siglo XVI.
Así, para el Ayuntamiento de Villaescusa de Haro, la culminación de la restauración del Convento de Dominicos representa una oportunidad estratégica. “No se trata solo de conservar piedras antiguas, sino de crear un espacio vivo que sirva a la comunidad y atraiga recursos exteriores”, señala Solana.
“Con la financiación adecuada, podemos transformar el patrimonio en un activo dinámico para la cultura, la educación y el turismo sostenible; sin embargo, durante los últimos cinco años nuestras llamadas de colaboración a las administraciones públicas como la Diputación de Cuenca o la Junta de Comunidades han caído lamentablemente en saco roto. Pero seguimos teniendo esperanza en que sean conscientes del enorme potencial de este edificio”, concluye el alcalde.
Los impulsores del proyecto esperan que en los próximos meses se concreten compromisos financieros que permitan dar luz verde a la quinta fase y que el Convento de Dominicos pueda abrir sus puertas, de forma permanente, como centro cultural de referencia en la provincia de Cuenca.









